La Comisión Federal de Electricidad (CFE) intensificó este año las acciones para ampliar la cobertura eléctrica en México mediante la ejecución de miles de obras de infraestructura que buscan llevar el servicio a comunidades que durante años permanecieron sin acceso a la energía.
Estas acciones forman parte del Programa de Justicia Energética impulsado por el Gobierno de México, cuyo objetivo es reducir las brechas de acceso a la electricidad mediante la ampliación y modernización de la infraestructura eléctrica, principalmente en localidades rurales, comunidades indígenas y zonas urbanas con altos niveles de marginación.
La meta del programa es que al finalizar 2028 la cobertura eléctrica nacional alcance 99.99%, acercando el servicio prácticamente a la totalidad de la población mexicana. Para lograrlo, la CFE trabaja en coordinación con la Secretaría de Energía (Sener), utilizando recursos del Fondo de Servicio Universal Eléctrico (FSUE), mecanismo destinado a financiar proyectos de electrificación en las regiones con mayores rezagos.
Más de 42 mil obras en todo el país
El plan contempla la ejecución de 42,221 obras de electrificación entre 2025 y 2028, respaldadas por una inversión de 18,916 millones de pesos, que se distribuirán en las 32 entidades federativas.

La estrategia busca no solo extender las redes eléctricas, sino también modernizar la infraestructura existente para garantizar un suministro más confiable y permanente en comunidades donde el servicio ha sido limitado o inexistente.
La mayor etapa del programa se desarrolla en 2026
De acuerdo con la CFE, 2026 representa una de las fases más relevantes del programa, ya que concentra una parte importante de las obras previstas para atender las zonas con mayores necesidades de infraestructura eléctrica.
Infraestructura para impulsar el desarrollo regional
La expansión de la red eléctrica forma parte de la estrategia del Gobierno Federal para mejorar las condiciones de vida de las comunidades con menor cobertura de servicios básicos, al facilitar el acceso a educación, salud, actividades productivas y desarrollo económico.
La disponibilidad de electricidad también favorece la instalación de pequeños negocios, fortalece la actividad agrícola y comercial, mejora la conectividad y amplía las oportunidades de desarrollo en regiones que históricamente habían enfrentado rezagos en infraestructura.