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Aunque en la economía del Reino Unido no hay señales de ventas por pánico, hay un temor a una depresión futura y a que los puestos de trabajo en el sector financiero abandonen Londres, hizo que los bancos se replegaran, que cayeran los valores de la tierra y que se reevaluaran proyectos.

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Sin embargo, inversores inmobiliarios como British Land Co. Plc y Land Securities Group Plc muestran todavía resistencia en su operación. Los últimos resultados semestrales muestran que el valor de sus carteras disminuyó un promedio moderado entre 2 y 3% y que aumentaran los ingresos por alquileres.

Pero el Brexit todavía no sucede. Las empresas dueñas de shoppings y tiendas expuestos al consumidor británico siguen gastando. Los británicos están optimistas respecto a sus finanzas personales y gastan sumas más altas desde 2013 en alimentos, según la consultora KPMG. La lista de inquilinos de Nova, un proyecto de Land Securities en Londres, que incluye a Bone Daddies y el Riding House Cafe, parece un centro de refugio para jóvenes millennials.

Pero 2017 no pinta tan bien. Se proyecta un alza en la inflación que presionará a los compradores. Las expectativas de una desaceleración en la economía y que aumente el desempleo están latentes. Pero también los propietarios tienen formas de reaccionar, ya que pueden vender activos con desempeño inferior al promedio y concentrarse en tiendas populares.

Pero lo anterior no será sencillo en una época en la que las ventas de ropa están tan en boga. Hay que recordar que Marks & Spencer planea cerrar 60 tiendas a pesar de abrir más lugares para comer.

Es difícil pronosticar que los banqueros británicos serán de ayuda. El proceso del Brexit se acerca al fin de otra etapa. Un fallo del Alto Tribunal en el Parlamento que retrasó el proceso, provocó que las acciones inmobiliarias británicas subieran. Pero la salida sigue en pie.

Mientras tanto, la perspectiva que Estados Unidos dé marcha atrás con regulaciones financieras —gracias a su presidente electo, Donald Trump— podría incitar a la gente a mudarse de Londres a Nueva York, lo que sí sería una amenaza real para el crecimiento de la City.

Además, cabe la posibilidad que Google y Apple sigan construyendo imperios en el Reino Unido, y la única cosa que podría animar al mercado de oficinas es que Theresa May siga el consejo de Deloitte y contrate a 30,000 empleados públicos para administrar el Brexit.

Los inversores ya contabilizaron en los precios parte de las malas noticias. Las acciones de British Land y Land Securities operan con valuaciones inferiores al promedio de los mercados accionarios, lo que implica una caída de dos dígitos en los valores de las propiedades.

Al parecer, los precios de los valores de inmuebles seguirán cayendo, dada la incertidumbre sobre la demanda, la recepción de inquilinos y la salud de la economía británica en el futuro.

El apoyo del Gobierno o un estímulo fiscal podrían limitar los daños, pero incluso una pequeña pérdida de valor en una cartera de 15,000 millones de libras esterlinas puede eliminar las ganancias obtenidas con medio año de alquileres. Reino Unido está lejos de un colapso, pero nadie puede decir que seguirán los buenos tiempos.

Con información de Bloomberg LP.