Las lluvias intensas que han afectado en las últimas semanas a la Zona Metropolitana del Valle de México no solo han complicado la movilidad diaria de millones de personas; también están acelerando la transformación del mercado inmobiliario corporativo. La creciente incertidumbre en los tiempos de traslado ha llevado a empresas y trabajadores a replantear la forma en que utilizan las oficinas, impulsando una mayor demanda por espacios flexibles y mejor ubicados.
De acuerdo con el estudio "Retos y perspectivas del trabajo", elaborado por WeWork, el 42% de los trabajadores mexicanos recorre entre 10 y 50 kilómetros para llegar a su centro laboral, mientras que 31% realiza trayectos de entre 3 y 10 kilómetros, cifras que evidencian el impacto que tienen la distancia y la movilidad sobre la jornada laboral.
A ello se suma que 49% de los empleados utiliza automóvil particular para desplazarse, mientras que 34% depende del transporte público y, dentro de este grupo, 17% complementa sus recorridos con aplicaciones de movilidad, lo que refleja la complejidad de los desplazamientos diarios en las principales ciudades del país.
La oficina cambia de función
Para especialistas del sector, el mercado corporativo ha dejado atrás el debate sobre si el trabajo debe realizarse desde casa o en una oficina. Ahora, el objetivo consiste en crear esquemas que permitan combinar colaboración presencial con flexibilidad, considerando factores como la movilidad, el clima y la calidad de vida.
Bajo este contexto, las oficinas flexibles han ganado protagonismo dentro del mercado inmobiliario corporativo al ofrecer espacios distribuidos en distintas zonas urbanas, lo que permite acercar los lugares de trabajo a donde viven los colaboradores y reducir los tiempos de traslado.
El mercado de oficinas se adapta
La evolución también se refleja en las preferencias de los trabajadores. Mientras que en 2019 únicamente 11% laboraba bajo un esquema híbrido, actualmente 64% prefiere combinar trabajo presencial y remoto, una tendencia que está modificando la demanda de espacios corporativos.
Este cambio ha llevado a muchas empresas a reconsiderar la ubicación, el tamaño y la configuración de sus oficinas. En lugar de concentrar todas sus operaciones en un solo edificio, cada vez más organizaciones optan por modelos descentralizados, apoyados en oficinas satélite o espacios flexibles que facilitan el acceso de sus equipos.
Ciudades más resilientes
La tendencia cobra especial relevancia en mercados como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde la movilidad, el crecimiento urbano y los efectos del cambio climático comienzan a influir en las decisiones inmobiliarias de las empresas.
Los especialistas coinciden en que fenómenos como las lluvias intensas ponen de manifiesto la necesidad de contar con modelos laborales capaces de responder a contingencias sin afectar la continuidad de las operaciones.
En este escenario, la oficina deja de ser únicamente un espacio físico para convertirse en parte de una estrategia de movilidad, productividad y bienestar. La flexibilidad laboral, apoyada por el desarrollo de nuevos espacios corporativos, perfila una nueva etapa para el mercado de oficinas en México, donde la cercanía, la accesibilidad y la capacidad de adaptación serán factores cada vez más determinantes.

