El cambio demográfico también está dando forma a la denominada silver economy, integrada por los productos, servicios y actividades económicas vinculados con las necesidades de la población adulta mayor.
De acuerdo con la información citada por GAYA, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que esta economía genera alrededor de 22 billones de dólares anuales a nivel mundial, lo que refleja la dimensión económica de una población que vivirá más años y que mantiene una participación activa durante más tiempo.
Para el sector inmobiliario, esto abre espacio para nuevos modelos residenciales y proyectos que combinen vivienda con servicios de salud, recreación, actividad física, comercio y espacios comunitarios.
¿Cómo cambiará la construcción?
La evolución demográfica plantea una serie de criterios que pueden ganar importancia en los próximos años:
- Diseño universal desde la planeación, en lugar de adaptar los inmuebles después de construidos.
- Espacios flexibles, capaces de responder a cambios en las necesidades de sus habitantes.
- Accesibilidad física y sensorial, con recorridos, iluminación y señalización adecuados.
- Wellness, mediante mejores condiciones de aire, temperatura, acústica, iluminación y ergonomía.
- Domótica y tecnología, para incrementar seguridad, autonomía y eficiencia.
- Edificios inteligentes, capaces de monitorear y optimizar su operación.
- Entornos urbanos conectados, donde vivienda, servicios, comercio, salud y movilidad sean accesibles.
Estos elementos pueden contribuir a que los inmuebles tengan una vida útil funcional más prolongada y respondan a una población con necesidades diversas.
El reto está también fuera de los edificios
Preparar las ciudades para una población más longeva implica mirar más allá de la vivienda.
Un inmueble accesible pierde parte de su funcionalidad si las banquetas, cruces, transporte público, espacios recreativos y servicios de su entorno presentan barreras para desplazarse.
En este sentido, los desarrollos de usos mixtos pueden adquirir mayor relevancia al concentrar vivienda, comercio, servicios y espacios de convivencia en distancias más cortas.
Diseñar para el futuro
El envejecimiento de la población no significa únicamente construir más espacios para adultos mayores. El desafío consiste en desarrollar viviendas y ciudades que puedan acompañar a las personas durante más etapas de su vida.
“La construcción siempre ha consistido en anticipar el futuro. Hoy ese futuro está marcado por una población que vivirá más años y que demandará espacios más flexibles, accesibles y eficientes. Los proyectos que incorporen esa visión desde su origen serán los que mantengan su valor y funcionalidad a lo largo del tiempo”, concluye Patxi Borbolla, director de operaciones de GAYA.
La transformación demográfica convierte así a la accesibilidad, el wellness y la tecnología en elementos cada vez más relevantes para el mercado inmobiliario. Para desarrolladores, arquitectos e inversionistas, el reto será dejar de pensar únicamente en el usuario actual y comenzar a diseñar inmuebles capaces de responder a una sociedad que vivirá más y durante más tiempo.

