La perdida equivale a un 2% del Producto Interno Bruto del país, señaló Francisco Madrid Flores, director del Centro de Investigación y Competitividad Turística Anáhuac.

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Durante marzo, abril y mayo, la reducción en el consumo turístico por el brote de COVID-19 será de al menos 500 mil millones de pesos (mdp); el equivalente a 2% del Producto Interno Bruto y se duplicaría conforme la contingencia sanitaria avance. Además, si la falta de estímulos prevalece, la cifra podría aumentar hasta cuatro veces más, señaló Francisco Madrid Flores, director del Centro de Investigación y Competitividad Turística Anáhuac.

Al respecto, Braulio Arsuaga, director del Consejo Nacional Empresarial Turístico, dijo que algunos indicadores de marzo y abril ya apuntan a fuertes ajustes financieros para las empresas del sector hotelero. “La primera mitad de marzo se vio normal, pero en la otra hubo caídas en los ingresos de 50%; ajustes en las utilidades brutas de 75% y en el Ebitda de entre 80 y 85 por ciento”.

En el webinar COVID-19: Salud, Economía y Ciencia, el directivo dijo que en abril y mayo no habrá ingresos porque todo está cerrado y el turismo no fue catalogado como industria prioritaria. “A la fecha, la caída en las utilidades brutas es de 75 a 80% y las cancelaciones son tres veces las reservas”; comentó Arsuaga.

Ante este panorama, Enrique de la Madrid, extitular de la Secretaría de Turismo, comentó que la promoción turística para sortear la crisis del sector será decisiva para atraer visitantes una vez pasada la pandemia; y que quienes tengan la menor cantidad de despidos y las menores quiebras, reflejarán las plazas en mejores condiciones para recibir nuevos visitantes.

También reconoció la postura del gobierno federal de evitar asumir más deuda pública; a la par, consideró que otras medidas como posponer impuestos y otorgar facilidades en el pago de prestaciones sociales es prioritario para brindar liquidez a las empresas y así evitar que atraviesen problemas de solvencia.