Frente a empresarios, inversionistas, autoridades y líderes del sector, Bosco Quinzaños Oria, presidente de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), delineó una visión clara: el desarrollo inmobiliario seguirá apostando por México, siempre que existan condiciones de certidumbre, infraestructura y una colaboración permanente entre el sector público y la iniciativa privada.
La declaración no fue menor. La ADI, organismo que concentra alrededor del 65% de la inversión inmobiliaria nacional, anunció que sus asociados destinarán 18 mil 400 millones de dólares durante 2026, recursos que permitirán generar más de 397 mil empleos directos e indirectos e impulsar proyectos de vivienda, oficinas, parques industriales, desarrollos turísticos, comerciales y de usos mixtos en distintas regiones del país.
Para la Ciudad de México, la inversión prevista supera los 4 mil 200 millones de dólares, reflejo de la confianza que los desarrolladores mantienen en la capital. Sin embargo, Quinzaños dejó claro que el crecimiento urbano requiere una visión de largo plazo. Ante la jefa de Gobierno, Clara Brugada, reiteró la disposición de la ADI para trabajar de manera coordinada con las autoridades, pero insistió en la necesidad de contar con reglas claras, procesos más ágiles y una planeación urbana capaz de responder a las nuevas necesidades de vivienda, infraestructura y movilidad.
“No puede haber proyecto de país sin infraestructura, ni desarrollo inmobiliario sin una misión clara del Estado”, afirmó el dirigente, convencido de que el sector privado puede convertirse en un aliado estratégico para construir ciudades más competitivas, incluyentes y sostenibles.
Ese llamado al diálogo fue una constante durante los dos días del encuentro. En la inauguración, Quinzaños advirtió que el entorno internacional exige fortalecer la certidumbre jurídica y regulatoria para no frenar las inversiones. Reconoció que México conserva ventajas importantes para atraer empresas derivadas del nearshoring, pero alertó que factores como la revisión del T-MEC, la disponibilidad de infraestructura y la planeación urbana influirán en las decisiones de inversión de los próximos años. También sostuvo que el problema de la vivienda no se resolverá mediante controles de precios, sino ampliando la oferta mediante políticas públicas que incentiven la inversión y el desarrollo urbano ordenado.
Las conferencias y paneles confirmaron que el sector inmobiliario atraviesa una profunda transformación. La infraestructura industrial, la automatización logística, la inteligencia artificial, la sustentabilidad y la transición energética dominaron buena parte de la agenda. Ejecutivos de FINSA, DHL Express México y DEWA coincidieron en que el nearshoring mantiene intacto su potencial, pero advirtieron que el verdadero desafío será garantizar energía, agua, conectividad e infraestructura suficiente para responder a una industria cada vez más sofisticada y automatizada.
La perspectiva internacional llegó de la mano de Jorge Pérez, fundador y presidente ejecutivo de Related Group, quien compartió la experiencia que convirtió a Miami en uno de los mercados inmobiliarios más dinámicos del mundo. Para el empresario, México representa uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento por su estabilidad macroeconómica, fortaleza turística y cercanía con Estados Unidos. No obstante, señaló que consolidar la seguridad, fortalecer el Estado de derecho y combatir la corrupción serán elementos determinantes para acelerar la llegada de nuevas inversiones internacionales.
Como ya es tradición, el encuentro concluyó con la entrega del Premio ADI 2026, reconocimiento que distingue a los desarrollos que elevan los estándares de innovación, diseño y sostenibilidad del sector. Nauka, de Thor Urbana, GFA y Grupo Prodi, obtuvo el primer lugar; Ánima Village, de SOMA, recibió el segundo; Casa del Agua, de Grupo Invertierra, el tercero; mientras que ProximityParks Lomas Verdes obtuvo una mención especial.
Más allá de los anuncios de inversión y de las cifras presentadas durante el encuentro, The Real Estate Show 2026 dejó una conclusión de mayor alcance. El desarrollo inmobiliario mexicano atraviesa una nueva etapa en la que construir edificios ya no es suficiente: el reto consiste en desarrollar ciudades más resilientes, competitivas y sostenibles. En esa tarea, la inversión privada continuará siendo un motor indispensable, pero su impacto dependerá de la capacidad de construir una agenda común con los distintos órdenes de gobierno. La disposición de los desarrolladores para invertir está sobre la mesa; el desafío ahora será transformar esa confianza en proyectos que eleven la competitividad del país y mejoren la calidad de vida de millones de mexicanos.
Texto:Real Estate Market & Lifestyle
Foto: Real Estate Market & Lifestyle

