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El mercado de crédito hipotecario en México cerró 2025 con señales de estabilidad operativa, pero con un desempeño claramente condicionado por factores que han limitado su crecimiento y han afectado el acceso al financiamiento para amplios segmentos de la población. Entre ellos destacan el acelerado aumento en los precios de la vivienda y el nivel de las tasas de interés, que no logró revertirse de manera significativa durante el año.

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Si bien la banca comercial mantuvo portafolios hipotecarios sólidos, con niveles de morosidad controlados y una cartera relativamente sana, la originación de nuevos créditos mostró una desaceleración frente a años previos.

El monto total otorgado y el número de hipotecas registraron caídas anuales, reflejando una menor capacidad de absorción del mercado, más que un deterioro en la oferta de financiamiento.

 

Uno de los principales factores que explican este comportamiento fue el crecimiento sostenido de los precios de la vivienda, que continuaron avanzando por encima de la inflación general y del crecimiento de los ingresos laborales. Este desajuste redujo la asequibilidad de los hogares y elevó las barreras de entrada al crédito hipotecario, especialmente en los segmentos de vivienda media y de interés social.

 

 

A ello se sumó el impacto del ciclo de tasas de interés iniciado en 2023. Aunque en 2025 el Banco de México comenzó un proceso gradual de relajación monetaria, el nivel de las tasas hipotecarias se mantuvo elevado y no logró regresar a los mínimos observados antes del endurecimiento monetario. Esto encareció el financiamiento de largo plazo y limitó la capacidad de pago de los acreditados potenciales.

 

Este entorno afectó de manera particular a la población joven, que enfrenta mayores dificultades para cumplir con los requisitos de enganche y con los niveles de ingreso necesarios para acceder a una hipoteca. La combinación de precios altos, tasas aún restrictivas y crecimiento moderado del ingreso ha retrasado decisiones de compra y ha ampliado el rezago habitacional.

 

Finalmente, en este contexto, 2025 fue un año de estabilidad bajo presión para el crédito hipotecario: la oferta financiera se mantuvo sólida, pero la demanda estuvo contenida por problemas estructurales de accesibilidad, lo que plantea retos relevantes para el mercado y para las políticas de vivienda en los próximos años.