En el regreso paulatino por la pandemia del Covid-19, se deben tomar diversos escenarios que amplíen y den confianza a los usuarios.

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Las autoridades han emitido diversos lineamientos para iniciar ciertas actividades en malls y en el comercio retail. Ante ello, deben tomarse en cuenta diversos parámetros y cuidados para no bajar el desempeño y cuidar la liquidez de las empresas.

Ante ello te compartimos tres bases que serán indispensables para la reapertura en el sector:

1. Continuidad en operación y mantenimiento. Para los inmuebles se avecinan los mayores cambios durante y después de la contingencia. Esto se presenta justamente en su operación, por ello, en la primera etapa se identifican las áreas más importantes de cada inmueble para desarrollar el plan de acuerdo con las necesidades.

Se cambiará la manera en cómo se operaba anteriormente. Es importante planear temas de flujo de acceso y salida de inquilinos y visitantes. Para ello, hay que contestar diversas preguntas: ¿Se tienen que separar?; en el acceso y la salida, ¿cuántas personas pueden estar al mismo tiempo en la recepción? ¿Se tendrá que hacer fila para ingresar?; en los elevadores ¿Cuántas personas podrán subir considerando la sana distancia? ¿Cómo se marcarán los pisos donde se tiene que parar cada persona? ¿Serán suficientes los elevadores para todos los pisos? ¿Se requieren horarios escalonados para los inquilinos?

Además de los lineamientos de higiene y sanidad, se debe mejorar e incrementar las rutinas de limpieza y sanitización con insistencia en áreas de alto contacto o flujo, como barandales, escaleras, baños y oficinas. A la operación diaria con equipos de trabajo se le agrega el antibacterial, cubrebocas, lavado de manos, higiene de las herramientas de trabajo y equipamiento de seguridad, lo que es la “Nueva Normalidad”.

2. Planeación de reactivación. En esta, se debe trabajar con el propietario del inmueble y los inquilinos. Para ello, se debe definir el plan que contemplen los requerimientos especiales.

Es necesario trabajar de acuerdo con las necesidades de cada inmueble, por ello, se estudia cuidadosamente todos los aspectos de cada inquilino y de las nuevas experiencias que se requieren diseñar.

Todos los criterios publicados por el Gobierno Federal y las entidades correspondientes, se tienen que revisar y estar atentos para aplicarlos al momento en que se publiquen o modifiquen.

Para plasmar todos los temas referidos, se debe contar con herramientas de seguimiento, checklists, puntos de chequeo, revisiones y reuniones periódicas con los equipos, para tener documentado y ejecutado todo el plan.

3. Comunicación a inquilinos y visitantes. Esta es clave. Hay que transmitir las estrategias tanto a los visitantes como a inquilinos en su regreso a los lugares de trabajo. Aquí, la información debe ser precisa, directa y continua para que regresen de una manera segura.

Durante el periodo de contingencia, se debe buscar asesoría que apoye e informe sobre centros comerciales que fueron cerrados parcialmente, trabajar en mensajes positivos y preparación de dinámicas para siempre mantener presente en el top of mind al centro comercial.

Por otro lado, con inquilinos de oficinas corporativas, mantener una comunicación casi permanente respecto a los lineamientos de seguridad e higiene en elevadores, sanitarios, áreas comunes y estacionamientos.

Para ello hay que “identificar áreas de responsabilidad para propietario e inquilino: fechas de reactivación, recomendaciones de operación y a su vez se aterrizan en documentos de seguimiento divididos en áreas funcionales. Edificio y equipos, operaciones generales, sistemas de emergencia y amenidades en áreas comunes”, destaca Paola Huitrón, Managing Director de Property Management & Transaction Services de CBRE México.