Las potencias mundiales reaccionan ante la nueva variante del Covid-19, que ha cobrado la vida de más de 5.2 millones de personas desde que irrumpió en China en 2019.

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El presidente de China, Xi Jinping, dio a conocer el suministro de 1,000 millones de dosis de vacunas para atender los contagios de COVID-19 en África, en forma de donaciones o apoyo para su producción local.

Por su parte, Rusia anunció el desarrollo de una versión de su vacuna Sputnik V contra la variante ómicron, en el "caso improbable" de que el suero actual no sea suficiente y prometió tenerla lista en cuando menos 45 días.

En el mismo sentido, los laboratorios Pfizer y Johnson & Johnson (J&J) dieron a conocer que comenzaron a trabajar en una nueva versión de sus vacunas anti COVID dirigida específicamente a combatir la nueva variante, en caso de que las actuales vacunas no sean eficaces.

Por su parte, Reino Unido anunció que extenderá a todos los mayores de 18 años la administración de una tercera dosis de su antídoto contra el COVID-19.

Joe Biden, el presidente de EU, pidió no entrar en pánico ante la variante ómicron, aunque reconoció que sí "es motivo de preocupación", por lo que aseguró que los expertos que Estados Unidos no consideran necesarias "medidas adicionales".

Reacción rápida

En la reunión convocada por Reino Unido para la Cumbre del G7, los ministros de salud de Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Japón y Reino Unido reconocieron la importancia de garantizar más rápidamente el acceso a las vacunas.

Finalmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) a quien se le ha señalado en diversas ocasiones por diversos países y especialistas de reaccionar mal ante la pandemia y la autorización de vacunas advirtió de la peligrosidad de la variante Ómicron.

Según la OMS, la nueva mutación es "altamente transmisible" y requiere una "acción urgente".

Para ello, pidió urgentemente "preparar" a los países para recibir las dosis, proporcionando "asistencia operativa, cumpliendo nuestros compromisos de donación, abordando la desinformación sobre las vacunas y apoyando la investigación y el desarrollo”.

En contexto, el coronavirus ya ha cobrado la vida de más de 5.2 millones de personas en el mundo desde que la enfermedad irrumpió en China, en diciembre de 2019.

Con información de AFP, EFE y AP.