Un análisis de la calificadora Moody’s estima que las tres ciudades sede mexicanas recibirán alrededor de 768 mil visitantes durante el evento, de los cuales 521 mil serían turistas nacionales y 247 mil internacionales. La cifra se encuentra significativamente por debajo de algunas proyecciones oficiales difundidas en los últimos años, que llegaron a estimar hasta 5.5 millones de visitantes para el país.
Por su parte, Banamex observa señales de moderación en la demanda de hospedaje, uno de los indicadores más relevantes para medir el interés turístico previo al torneo.
A principios de año se reportó un incremento promedio de 328% en las tarifas hoteleras por noche durante los días cercanos a los partidos, tanto en México como en Estados Unidos y Canadá. Asimismo, las rentas temporales de vivienda registraron aumentos de entre 25% y 40% en las zonas cercanas a los estadios.
Los especialistas coinciden en que el Mundial generará una importante derrama económica para sectores como transporte, entretenimiento, comercio y servicios. No obstante, las cifras más recientes sugieren que el impacto podría ser más moderado de lo previsto originalmente, particularmente en materia de turismo internacional.
En este contexto, el desafío para las ciudades sede será maximizar el gasto de los visitantes que efectivamente lleguen al país y aprovechar la exposición global del torneo para fortalecer su posicionamiento turístico y de negocios más allá de la duración de la competencia.