La integración económica de América del Norte va mucho más allá del intercambio comercial. Hoy, México, Estados Unidos y Canadá operan como una plataforma regional de producción, donde bienes, componentes, servicios, tecnología y logística cruzan constantemente las fronteras para fabricar productos de manera conjunta bajo el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Esta es una de las principales conclusiones del proyecto Integration of North America, elaborado por México, ¿Cómo Vamos?, Ansley Consultores Internacionales y Connecting Mexico, iniciativa que busca explicar la importancia estratégica de la integración regional justo cuando inició la revisión conjunta del T-MEC.
El T-MEC, eje de la competitividad regional
Destaca el documento que el T-MEC se ha convertido en la base institucional que permite operar este modelo de integración.
Además de facilitar el comercio, el acuerdo ofrece reglas comunes para la inversión, el cumplimiento de las normas de origen, los estándares laborales y la certidumbre regulatoria, elementos que cobran mayor relevancia en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas y la reorganización de las cadenas globales de suministro.
De acuerdo con el estudio, este marco jurídico ayuda a que las empresas mantengan sus procesos productivos más cerca de los mercados finales, reduciendo riesgos y fortaleciendo la resiliencia de las cadenas de suministro en la región.
La logística, pieza clave de la integración
Uno de los pilares de este modelo regional es la logística.
Sin esta infraestructura logística, la integración productiva de América del Norte perdería eficiencia y competitividad.
La industria automotriz refleja la integración regional
El sector automotriz es el ejemplo más claro de cómo funciona este modelo de coproducción.
Antes de convertirse en un vehículo terminado, un componente puede cruzar la frontera entre México, Estados Unidos y Canadá hasta ocho veces durante las distintas etapas de fabricación y ensamblaje.
Por ello, medidas comerciales como los aranceles de la Sección 232 no afectan únicamente a un país, sino que elevan los costos de toda la cadena de valor regional y reducen la competitividad de América del Norte frente a otras regiones del mundo.
Seguridad alimentaria y tecnológica
También el estudio subraya que la integración regional fortalece la seguridad alimentaria.
En paralelo, advierte que el siguiente paso para consolidar la integración será fortalecer la capacidad tecnológica regional.
Actualmente, Estados Unidos mantiene una alta dependencia de Asia para el suministro de semiconductores, componentes electrónicos y equipos de tecnologías de la información. En este contexto, el T-MEC representa una oportunidad para desarrollar capacidades industriales dentro de América del Norte, aprovechando las fortalezas productivas de México, Estados Unidos y Canadá.
Más que comercio, una estrategia regional
En un escenario internacional caracterizado por la incertidumbre geopolítica y la reconfiguración del comercio global, la revisión del T-MEC representa una oportunidad para consolidar a América del Norte no solo como una zona de libre comercio, sino como una de las plataformas de producción más competitivas del mundo.