El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) representa una oportunidad para redefinir el papel de México en el comercio internacional y en la integración productiva de Norteamérica. Su éxito dependerá no solo de la infraestructura construida, sino de la capacidad para garantizar seguridad, conectividad y certidumbre a largo plazo, factores clave para convertir al corredor en un verdadero motor de inversión, manufactura y competitividad regional.