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El ex primer ministro canadiense, Justin Trudeau, consideró que ambos países deben sostener una posición firme frente a Estados Unidos y evitar un acuerdo desfavorable. La integración norteamericana, afirmó, debe generar beneficios para sus tres integrantes.

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México y Canadá deben trabajar de manera coordinada, mantener una posición firme y evitar que las presiones de Estados Unidos conduzcan a un acuerdo comercial desfavorable, afirmó Justin Trudeau, ex primer ministro canadiense, durante su participación en México Siglo XXI 2026 Crea tu Momento.

 

Al abordar los desafíos que enfrentan ambos países en su relación con Estados Unidos, Trudeau recurrió a la experiencia de la negociación comercial de 2018. Recordó que Washington buscó inicialmente dialogar por separado con México y Canadá, pero la colaboración entre estos últimos permitió defender intereses comunes y alcanzar mejores resultados.

 

Explicó que la coordinación no significó que los gobiernos mexicano y canadiense coincidieran en todos los temas, sino que entendieron la importancia de mantenerse comunicados y apoyarse durante el proceso.

Trudeau recordó que en la primavera de 2018 existió una fuerte presión para concluir las negociaciones antes de las elecciones presidenciales mexicanas del 1 de julio. Ante esa situación, Canadá optó por no apresurar la firma de un acuerdo que consideraba inadecuado. 

“No vamos a aceptar un mal trato”, expresó al explicar la posición adoptada entonces y que, en su opinión, continúa siendo relevante frente a las tensiones comerciales actuales. Sostuvo que retroceder temporalmente y resistir las presiones permitió alcanzar meses después un acuerdo con mejores condiciones.

El exmandatario comparó este tipo de negociaciones con la resolución de conflictos: mantener la calma, evitar responder a las provocaciones y actuar con claridad sobre los propios valores puede ser más efectivo que reaccionar impulsivamente.

 

 

 

Reconoció que existen diferencias importantes en el tamaño y poder económico de los tres países, pero consideró que México y Canadá cuentan con fortalezas propias y aliados que les permiten defender sus intereses.

 

Para Trudeau, las relaciones internacionales no deben construirse bajo una lógica en la que un país gane a costa de la derrota de otro. Advirtió que los acuerdos desequilibrados generan consecuencias posteriores que pueden terminar afectando incluso a quien inicialmente se considera vencedor.

 

 

Por ello, señaló que la negociación comercial debe orientarse hacia una solución en la que ganen México, Canadá y Estados Unidos. La fortaleza de Norteamérica, indicó, depende de preservar y mejorar el éxito económico de sus tres integrantes.

 

“Nuestro trabajo es permanecer fuertes, considerados y razonables, y seguir trabajando juntos como grandes amigos, México y Canadá”, afirmó.

 

El ex primer ministro también vinculó esta cooperación con la necesidad de impulsar una región más autosuficiente y resiliente. Consideró que las alianzas basadas en la confianza y en beneficios compartidos permiten avanzar con mayor rapidez que las decisiones sustentadas únicamente en la imposición del poder.

Al final de su intervención, Trudeau dirigió un mensaje a los jóvenes y los convocó a no esperar para ejercer liderazgo. Destacó que sus decisiones cotidianas, su participación social, su voto y la manera en que utilizan su tiempo y recursos ya tienen capacidad para transformar su entorno.

El mundo cambia, concluyó, cuando las personas reconocen el impacto de sus decisiones, participan activamente y se mantienen abiertas a escuchar perspectivas diferentes.