El retroceso mensual respondió principalmente al desempeño del sector secundario, que disminuyó -0.8%, mientras que las actividades primarias cayeron -0.5%. En contraste, las actividades terciarias avanzaron 0.2%, manteniéndose como el principal soporte de la economía.
En Banco Base sus analistas opinan que “las cifras de mayo del IGAE muestran una moderación de la actividad económica tras el repunte de abril, con una corrección a la baja en la construcción que confirma el carácter temporal del impulso previo al Mundial de Futbol. A pesar de esto, el crecimiento trimestral del PIB en el segundo trimestre se mantiene elevado por el fuerte crecimiento de abril, evitando una segunda caída consecutiva”.
Por su parte, analistas de Monex señalaron que se observó una desaceleración a mitad del segundo trimestre, tras el impulso registrado en abril. La institución señala que el debilitamiento estuvo encabezado por la construcción y las manufacturas, mientras que los servicios mantuvieron un crecimiento moderado. Considera que la recuperación seguirá siendo gradual y heterogénea, limitada por la debilidad de la inversión, una demanda interna cautelosa y la incertidumbre asociada al entorno comercial y la revisión del T-MEC. Bajo este escenario, estiman un crecimiento del PIB de 1.14% en 2026.
Por su parte, en Banorte opinan que la caída mensual no resulta sorpresiva después de tres meses consecutivos de avances. No obstante, mantiene una visión más optimista para el resto del año y anticipa una recuperación importante durante el segundo trimestre, impulsada por la demanda externa de manufacturas, una mejora gradual en la industria automotriz, la construcción asociada a proyectos públicos de vivienda e infraestructura y la demanda de naves industriales para logística y tecnología. Con ello, proyecta un crecimiento del PIB de 1.4% en 2026.
A pesar de estas perspectivas, los analistas coinciden en que persisten riesgos relevantes, entre ellos una posible desaceleración de la economía estadunidense, la incertidumbre derivada de la revisión del T-MEC y la debilidad de la inversión, factores que podrían limitar una recuperación más sólida de la economía mexicana.