Así lo afirma el análisis de Deloitte denominado ¿Qué sucede después del Mundial? Donde sí indica que al considerar también las inversiones en infraestructura realizadas desde 2024, el impacto económico total asociado al torneo asciende a 3,578 millones de dólares.
Aunque la estimación para 2026 resultó 7% menor respecto a la proyección elaborada antes del torneo, Deloitte destaca que el consumo interno se consolidó como el principal motor económico, impulsado tanto por la llegada de visitantes como por el gasto de los mexicanos para seguir los partidos desde bares, restaurantes, comercios y plataformas digitales.
El Mundial también generó un impacto estimado de 101 mil 255 empleos temporales, equivalentes a 0.17% del empleo nacional, integrados por puestos directos, indirectos e inducidos. No obstante, esta cifra también fue 10% inferior a la estimación inicial.
También, los estados que no fueron sede aportaron de manera conjunta 640 millones de dólares y 27 mil 298 empleos, reflejando que los beneficios económicos también se extendieron a otras regiones mediante el consumo indirecto, la movilidad de visitantes y la actividad comercial y turística.
En este contexto, el principal legado del torneo fue demostrar que los datos y la velocidad de reacción pueden convertirse en una ventaja competitiva para los negocios.