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La Copa Mundial de Futbol 2026 generó un impacto económico estimado de 2,543 millones de dólares en México durante este año, equivalente a 0.12% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra inferior a la prevista inicialmente debido a una menor afluencia de turistas y ajustes en la capacidad de los estadios.

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Así lo afirma el análisis de Deloitte denominado ¿Qué sucede después del Mundial? Donde sí indica que al considerar también las inversiones en infraestructura realizadas desde 2024, el impacto económico total asociado al torneo asciende a 3,578 millones de dólares.

 

Sin embargo, para 2026 la derrama provino principalmente del consumo, que aportó mil 748 millones de dólares, mientras que la infraestructura contribuyó con 795 millones de dólares, lo que confirma que el legado económico del Mundial trasciende el gasto de los aficionados y se extiende a inversiones con efectos de largo plazo.

 

Aunque la estimación para 2026 resultó 7% menor respecto a la proyección elaborada antes del torneo, Deloitte destaca que el consumo interno se consolidó como el principal motor económico, impulsado tanto por la llegada de visitantes como por el gasto de los mexicanos para seguir los partidos desde bares, restaurantes, comercios y plataformas digitales.

El Mundial también generó un impacto estimado de 101 mil 255 empleos temporales, equivalentes a 0.17% del empleo nacional, integrados por puestos directos, indirectos e inducidos. No obstante, esta cifra también fue 10% inferior a la estimación inicial.

 

 

Por entidad federativa, la Ciudad de México concentró la mayor actividad económica relacionada con el torneo, con 548 millones de dólares de valor agregado y 21 mil 182 empleos. Le siguieron Jalisco, con 290 millones de dólares y 10 mil 966 empleos, y Nuevo León, con 270 millones y 10 mil 401 puestos de trabajo.

 

También, los estados que no fueron sede aportaron de manera conjunta 640 millones de dólares y 27 mil 298 empleos, reflejando que los beneficios económicos también se extendieron a otras regiones mediante el consumo indirecto, la movilidad de visitantes y la actividad comercial y turística.

 

Para Deloitte, el Mundial evidenció que el éxito económico de un megaevento ya no depende únicamente del número de turistas o de la infraestructura construida. La mayor creación de valor provino de la capacidad de empresas y ciudades para activar el consumo en momentos específicos, aprovechar información en tiempo real y responder con rapidez a los cambios en la demanda.

 

En este contexto, el principal legado del torneo fue demostrar que los datos y la velocidad de reacción pueden convertirse en una ventaja competitiva para los negocios.