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El peso mexicano cerró el año cotizando en 18.01 pesos por dólar, mostrando una apreciación de 13.52% o 2 pesos y 82 centavos, siendo la sexta divisa más apreciada en la canasta amplia de principales cruces, solo después de: el rublo ruso que se apreció 30.42%, el florín húngaro con 17.61%, la corona sueca con 16.73%, la corona checa con 15.46% y el peso colombiano con 14.32 por ciento.

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Durante el 2025, el tipo de cambio cotizó en un promedio de 19.2001 pesos por dólar, siendo el mayor promedio desde 2022, debido a que durante el primer trimestre se registraron presiones al alza para el tipo de cambio.

 

No obstante, destaca que la apreciación anual del peso de 13.52% es la mayor desde que el tipo de cambio cotiza en un régimen de libre flotación a partir del 22 de diciembre de 1994. Otros años con apreciaciones significativas del peso son:

 

  • 2022 (+5.01%) debido a la acumulación de posiciones especulativas a favor del peso mexicano y la adopción de una postura monetaria restrictiva por parte del Banco de México, favoreciendo posturas de carry trade a favor del peso mexicano.
  • 2017 (+5.15%) por la corrección en el tipo de cambio en el primer año de la administración de Donald Trump, después de que en 2016 el peso se depreciara fuertemente (20.45%) ante el temor que terminara la relación comercial entre Estados Unidos y México por la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos.
  • 2010 (+5.74%) cuando el peso mexicano seguía recuperándose de la fuerte caída de 25.46% en 2008, ante el impacto de la crisis financiera de Estados Unidos.
  • 2012 (+7.77%) debido a una corrección a la depreciación de 12.93% en 2011, cuando se desató la crisis de los altos déficits fiscales en Europa.
  • 2023 (+12.96%) debido a que el Banco de México mantuvo una postura monetaria restrictiva, lo que permitió que continuaran acumulándose las posturas especulativas a favor del peso mexicano. En 2023, el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos alcanzó un máximo de 625 puntos base, muy por encima de los 325 puntos base al cierre del 2025. Con Japón, el diferencial de tasa alcanzó 1,135 puntos base, muy por encima de los 625 puntos base al cierre del 2025. El amplio diferencial de tasas impulsó las posturas de carry trade.

En el año, el tipo de cambio tocó un máximo de 21.2932 pesos por dólar el 3 de febrero y un mínimo de 17.8816 pesos por dólar el 26 de diciembre. El tipo de cambio alcanzó el máximo del año cuando la administración de Donald Trump hizo el primer anuncio de aranceles a las importaciones provenientes de México, antes de que se entablaran acuerdos con el gobierno de México y compromisos en asuntos de migración, seguridad fronteriza y cooperación en materia de seguridad. El arancel anunciado fue de 25%, apoyado en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) que, aunque fue anunciado en febrero, entró en vigor hasta marzo. Después del máximo del año, el peso empezó una apreciación sostenida debido a los siguientes factores:

  1. La debilidad del dólar ante la expectativa de recortes a la tasa de interés por parte de la Reserva Federal.

 

Hacia el cierre del año, con el anuncio de que Estados Unidos haría inyecciones de capital para procurar un funcionamiento ordenado del mercado financiero, el dólar reanudó su tendencia a la baja.

 

  1. Las posiciones de carry trade que favorecieron al peso, por el amplio diferencial de tasas de interés entre México y economías avanzadas como Estados Unidos y Japón, y la menor percepción de riesgo sobre México, cuando se hizo evidente que Donald Trump no terminaría con el T-MEC y que México se posicionaba como uno de los países menos afectados por la postura comercial proteccionista de Estados Unidos.
  2. Hacia el cierre del 2025, el peso mexicano también ganó impulso por el fortalecimiento de la plata en el mercado de materias primas. La plata acumuló una ganancia en el año de 146.95%, su mayor avance anual desde 1979, alcanzando una cotización histórica de 84.01 dólares por onza. México es el principal productor de plata a nivel mundial, al ocupar el primer lugar en producción. Según el World Silver Survey 2025, elaborado por The Silver Institute, México produjo 185.7 millones de onzas de plata en 2024, aumentando 2% respecto al año anterior, lo que representó el 22.65% de la producción mundial. Con esto, México se posiciona como el mayor productor de plata en el mundo, muy por encima de otros grandes productores como China y Perú, que representaron el 13.43% y el 13.18%, respectivamente. En diciembre, el tipo de cambio y el precio de la plata muestran una correlación inversa de 87 por ciento. Cabe destacar que el aumento en el precio de la plata ayuda a la economía mexicana si se traduce en incrementos de la inversión fija o mayor contratación de personal. Sin embargo, para que eso ocurra, la plata tendría que seguir subiendo en 2026 a un ritmo acelerado.

Por su parte, el dólar perdió 8.04% en el año de acuerdo con el índice ponderado, siendo la mayor caída anual desde 2017, ante 1) menor demanda de dólares por parte del bloque de países BRICS, 2) dudas sobre la autonomía de la Reserva Federal por las presiones de Donald Trump para que recortara la tasa de interés, lo que también generó dudas de que el dólar seguiría siendo en el largo plazo la divisa de reserva internacional y 3) la política monetaria de la Reserva Federal con los recortes en la tasa de interés y las inyecciones de liquidez.

 

El mes con mayor volatilidad para el peso mexicano fue abril con 16.82%, causada por el anuncio en Estados Unidos de los aranceles “recíprocos” el 2 de abril. El mes con la menor volatilidad fue diciembre con 3.97 por ciento. La volatilidad se estabilizó en niveles bajos a partir de septiembre, cuando el tipo de cambio comenzó a mostrar un comportamiento lateral, por la menor percepción de riesgo sobre México pues el mercado tuvo más claridad de que la administración de Donald Trump había adoptado una postura proteccionista más agresiva en contra de otros países y que los aranceles IEEPA no se estaban cobrando al pie de la letra. Destaca que, a partir de septiembre, se aceleró el crecimiento de las posturas especulativas netas a la espera de una apreciación del peso en el mercado de futuros de Chicago.

 

Se apreció el peso mexicano en: enero (+0.72%), febrero (+0.61%), marzo (+0.39%), abril (+4.18%), mayo (+0.91%), junio (+3.55%), agosto (+1.16%), septiembre (+1.84%), noviembre (+1.37%), diciembre (+1.56%). Solamente se observaron depreciaciones en: julio (-0.68%) y octubre (-1.30%). En todos los meses, el peso mexicano mostró un comportamiento contrario al índice ponderado del dólar. En julio Donald Trump comenzó a mandar cartas a los países, especificando el arancel que pagarían sus importaciones en Estados Unidos, pues se cumplió el periodo de 90 días de prórroga para la entrada en vigor de los aranceles “recíprocos” anunciados en abril. Por su parte, en octubre, Trump volvió a amenazar a China, con aranceles del 100% a las importaciones a partir de noviembre, adicional a los aranceles vigentes.

Carry trade

Durante el 2025 el peso mexicano ganó terreno frente al dólar en gran parte debido al carry trade o posiciones de acarreo, como el Banco de México las llamó en su Reporte de Estabilidad Financiera de diciembre de 2025. El carry trade es una estrategia de inversión en la que los inversionistas aprovechan el amplio diferencial de tasas de interés entre diferentes economías y desequilibrios en el mercado cambiario. Estas posturas son apalancadas, pues los inversionistas piden prestado en una parte del mundo (generalmente con una baja tasa de interés) y terminan con una cobertura cambiaria para eliminar el riesgo de movimientos en el tipo de cambio que diluyan el rendimiento esperado. Al carry trade también se le conoce como “swapito” (swap chiquito) por el derivado involucrado en la cobertura cambiaria con la que se cierra la operación.

Por lo anterior, para los inversionistas que buscan rendimiento en operaciones de carry trade es importante: 1) nivel de riesgo global, 2) diferencial de tasas de interés entre el país donde se invertiría y el país donde se pidió prestado, 3) percepción de riesgo sobre el país donde se invertirá, 4) expectativas de movimientos en el tipo de cambio de las divisas involucradas. El carry trade se incentiva si hay un amplio diferencial de tasas de interés y la expectativa que la divisa del país destino de la inversión se mantendrá estable o se apreciará, ante un nivel dado de riesgo. Así, la debilidad del dólar y el posicionamiento de México como uno de los países menos afectados por la política proteccionista de Donald Trump, a la par de un amplio diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos y entre México y Japón, aumentaron los incentivos para el carry trade que beneficiaron al peso.

Al cierre del 2025, el diferencial de tasa de interés entre México y Estados Unidos se ubica en 325 puntos base, bajando desde 550 puntos base al comienzo del año. El diferencial de tasa de interés entre México y Japón se ubica en 650 puntos base, bajando desde 975 puntos base al comienzo del año.

Estas operaciones de carry trade también se vieron reflejadas en el mercado de futuros de Chicago, en donde las posturas netas a la espera de una apreciación del peso alcanzaron un máximo de 106,976 contratos el 9 de diciembre, cada uno de 500 mil pesos, su mayor nivel desde el 11 de junio del 2024.

 

La apreciación del peso fue rápida pero no ha provocado desequilibrios en la cuenta corriente que generen preocupación. No obstante, no han desaparecido los riesgos de depreciación para el peso mexicano, debido a que:

 

  1. Podría elevarse la percepción de riesgo sobre México por la revisión programada del T-MEC y los comentarios que las agencias calificadoras puedan hacer sobre el nivel de endeudamiento y déficit fiscal de México, ya que el gobierno no ha logrado sus objetivos de consolidación fiscal.
  2. En los primeros meses del 2026, el Banco de México podría mantener sin cambios su tasa de interés, al igual que el Banco de Japón. No obstante, más adelante es probable que el Banco de México reanude los recortes de la tasa de interés y no se puede descartar que el Banco de Japón siga subiendo la tasa. De seguirse reduciendo el diferencial de tasas entre ambos países, podría disminuir el atractivo del carry trade.
  3. Está abierta la puerta a que el dólar se fortalezca por distintos factores, entre los que destacan una postura menos flexible de la Reserva Federal (con la culminación de las inyecciones de liquidez y pausas en el ciclo de recortes en la tasa de interés) y mayor aversión al riesgo global.