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El organismo también alertó que los disturbios y la parálisis política afectarían la actividad económica y crecimiento de la región.

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Aunque en el 2022 la economía de Latinoamérica se expandió casi el 3.9% en el 2022, la inflación retrocedió y el empleo se recuperó con fuerza, es probable que el 2023 sea un año desafiante para la región, considera el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El organismo publicó nuevos pronósticos de crecimiento mundial y apuntó que Latinoamérica y el Caribe (LAC) crecerá 1.8% en el 2023, por debajo de la media global del 2.9%, y en el 2024 crecerá el 2.1%, frente al 3.1% del promedio mundial, con una baja de tres décimas.

Todo ello debido a las tasas de interés más altas, la caída de los precios de las materias primas, la desaceleración de la creación de empleo, el debilitamiento de la confianza de los consumidores y el menor crecimiento de sus socios comerciales, en particular Estados Unidos y la eurozona.

“Latinoamérica está yendo por esta senda de la ralentización del crecimiento, en parte porque los precios de las materias primas están bajando, y los países que estén especialmente expuestos a ellas pueden ser impactados”, explica Daniel Leigh, director de la División de Estudios Económicos Mundiales del fondo.

 

La baja en los precios de las materias primas impacta a los países que estén especialmente expuestos a su comercialización.

 

El FMI también alertó que los disturbios y la parálisis política que se viven en distintas regiones de Latinoamérica provocarían consecuencias negativas para la actividad económica y el crecimiento de la región, al frado de erosionar la confianza.

Sin dar detalles de estos sucesos en la región, como la ya alargada situación en Perú, el FMI explica que “el creciente descontento social y la disminución de la confianza en las instituciones públicas ha sido una tendencia importante en la región desde hace algún tiempo.

“Las tensiones sociales ciertamente se exacerbaron durante la pandemia. Las personas más pobres, en particular las que trabajan en servicios presenciales, fueron las más afectadas por las consecuencias económicas. Si bien el apoyo del Gobierno ayudó, muchos no pudieron aislarse por completo del impacto negativo, como lo demuestra el notable aumento de la pobreza”.

 

 

En esta línea, considera que las políticas deben centrarse en asegurar la estabilidad económica, estimular el crecimiento y la creación de empleo, apoyar el espíritu empresarial y atender las necesidades sociales apremiantes que enfrentan muchas personas en Latinoamérica.

Para México, el FMI revisa al alza el Producto Interno Bruto (PIB) en su reporte, que crecerá este año en curso el 1.7%, cinco décimas más de lo pronosticado en octubre del 2022, una mejora dada por la resiliencia inesperada de la demanda interna.