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La adopción de inteligencia artificial (IA) y procesos de digitalización se perfila como un punto de inflexión para las pequeñas y medianas empresas (Pymes) en México, un sector que representa alrededor de 99% de las unidades económicas del país y que es clave en la generación de empleo y crecimiento económico.

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De acuerdo con especialistas de KPMG, aunque la IA ha sido asociada principalmente con grandes corporativos, su accesibilidad ha crecido de forma significativa en los últimos años, abriendo nuevas oportunidades para empresas con recursos limitados.

Esta democratización tecnológica permite a las Pymes incorporar herramientas que mejoran la eficiencia operativa, fortalecen la relación con clientes y optimizan la toma de decisiones.

 

Según el KPMG Global tech report 2026: Private company, el 89% de las empresas privadas a nivel global prevé que la IA será un motor de innovación y generación de ingresos en el corto plazo.

 

No obstante, precisan que en México persiste una brecha relevante: muchas Pymes aún no cuentan con estrategias digitales formales, lo que podría limitar su competitividad frente a un entorno cada vez más dinámico.

El análisis elaborado por Jesús Luna, socio líder de Private Enterprise de KPMG México, y Diego Bojórquez, director de Innovación en KPMG Ignition México, señala que, en términos operativos, la IA permite automatizar procesos administrativos, optimizar inventarios y mejorar la gestión financiera, reduciendo errores y liberando recursos. Esto se traduce en mayor capacidad para enfocar esfuerzos en crecimiento, expansión comercial o desarrollo de nuevos productos.

 

Asimismo, la inteligencia artificial impulsa la inteligencia comercial. A través del análisis de datos, las empresas pueden comprender mejor los hábitos y preferencias de sus clientes, segmentar mercados con mayor precisión y personalizar su oferta. En un entorno de alta competencia, este conocimiento se convierte en una ventaja estratégica.

 

Otro elemento clave es la mejora en la toma de decisiones. Si bien la experiencia del empresario sigue siendo fundamental, la incorporación de modelos predictivos permite anticipar tendencias, riesgos y oportunidades, reduciendo la incertidumbre y facilitando respuestas más ágiles.

 

Pero el principal reto no es tecnológico, sino humano. La transformación digital exige invertir en capacitación y desarrollo de talento. Sin habilidades digitales adecuadas, la implementación de herramientas de IA pierde efectividad. Por ello, se vuelve indispensable fomentar una cultura organizacional abierta al cambio y a la innovación.

 

Y para cerrar la brecha tecnológica, los especialistas recomiendan tres acciones: realizar diagnósticos para identificar áreas de oportunidad, implementar programas de capacitación continua y establecer alianzas con startups o instituciones académicas que aporten conocimiento especializado.

Bajo este contexto, las Pymes que integren la IA en su estrategia no solo mejorarán su eficiencia, sino que estarán en posición de liderar un ecosistema empresarial más innovador. Aquellas que pospongan esta transformación enfrentarán un entorno cada vez más competitivo y desafiante.