La producción de cemento, el ingrediente clave del hormigón, representa alrededor del 7% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono

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Cuarenta de los principales fabricantes de cemento y hormigón en el mundo, entre ellas la mexicana Cemex, se comprometieron a reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en un 25% más para 2030, lo que supone un paso decisivo en la carrera hacia el hormigón “cero emisiones netas” para 2050. 

La iniciativa de los miembros de la Asociación Mundial del Cemento y el Hormigón (GCCA) constituye el mayor compromiso mundial de un sector con la meta de cero emisiones netas hasta la fecha, ya que reúne a empresas de América, África, Asia, incluidas India y China, y Europa. 

La GCCA ha publicado un calendario de mejoras detallado que establece el camino que seguirá la industria para descarbonizarse completamente en 2050, un objetivo alineado con el Acuerdo de París para limitar el calentamiento global a 1,5 °C. 

Las acciones del calendario de mejoras de aquí a 2030 evitarán que casi 5,000 millones de toneladas de carbono entren en la atmósfera en comparación con un escenario sin cambios, lo que equivale a las emisiones de CO2 de casi 15,000 millones de vuelos de pasajeros de París a Nueva York.

El hormigón es el material fabricado por el hombre más utilizado en el planeta, con 14,000 millones de metros cúbicos producidos cada año para su uso en todo tipo de obras, desde carreteras a puentes, túneles a viviendas, e instalaciones hidroeléctricas a defensas contra inundaciones. 

La producción de cemento, el ingrediente clave del hormigón, representa alrededor del 7% de las emisiones mundiales de CO2. En el nuevo compromiso para 2030 de la GCCA se describe una importante aceleración del ritmo de descarbonización de la industria. 

“El calendario de mejoras para lograrlo se articula en torno a un plan de siete puntos que se basa en acciones ambiciosas, pero alcanzables, para reducir la cantidad de clínker con alto contenido de CO2 en el cemento, reducir significativamente el uso de combustibles fósiles en la fabricación y acelerar la innovación en los productos, la eficiencia de los procesos y las tecnologías de vanguardia, incluida la captura de carbono”, indicaron en un comunicado.

La GCCA también pide a los gobiernos, diseñadores y contratistas que desempeñen plenamente su función reuniendo las políticas públicas e inversiones adecuadas para respaldar la transición a escala mundial de la industria.  

Ello incluye un mayor desarrollo de tecnologías críticas, como la captura y el almacenamiento de carbono, y reformas en la política de contratación de obras públicas para fomentar el uso de productos de cemento y hormigón bajos en carbono.  

Las reformas de las políticas públicas y la promoción de productos con bajas emisiones de carbono pueden suponer una gran diferencia, ya que las infraestructuras públicas representan casi el 60% de toda la demanda mundial de cemento y hormigón. 

“Ahora necesitamos que los gobiernos en todo el mundo trabajen con nosotros y utilicen su enorme poder de adquisición para abogar por el cemento y hormigón bajo en carbono en sus necesidades de infraestructura y vivienda. Requerimos su apoyo para cambiar la regulación que limita el uso de materiales reciclados e impide la transición a una economía baja en carbono y circular”, manifestó Thomas Guillot, director ejecutivo de la GCCA.

Las empresas miembros de la GCCA operan en casi todos los países en el mundo, con un mercado global de cemento y hormigón valorado en 440,000 millones de dólares anuales y respaldan a un sector de la construcción más amplio que representa el 13% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.  

La Asociación cuenta con empresas como CEMEX, CNBM, CRH, HeidelbergCement, Holcim y Votorantim como miembros. La industria anunció el año pasado su ambición de descarbonizarse totalmente para 2050 y hoy detalla su calendario de mejoras para alcanzar este objetivo.