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La inversión en construcción mostró señales de estabilización durante febrero de 2026, impulsada principalmente por el segmento residencial, aunque persisten contrastes entre los distintos componentes del sector y cautela sobre la fortaleza de la recuperación.

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De acuerdo con cifras desestacionalizadas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inversión en construcción avanzó 0.1% mensual en febrero, luego de la caída observada en enero. El resultado estuvo explicado por un crecimiento de 0.6% en la construcción residencial, mientras que la no residencial retrocedió 0.1 por ciento.

En cifras originales, la inversión en construcción creció 1.1% anual durante febrero. Al interior, la residencial avanzó 2.2%, mientras que la no residencial apenas mostró un incremento de 0.1 por ciento.

 

Con ello, en el primer bimestre del año la inversión en construcción acumuló un crecimiento de 2.0%, apoyada principalmente por el dinamismo del segmento residencial, que avanzó 4.5%, en contraste con la caída de 0.3% observada en la construcción no residencial.

 

Analistas financieros coincidieron en que el desempeño refleja una recuperación moderada, aunque todavía desigual. Monex destacó que el sector retomó impulso tras la contracción mensual de enero, aunque advirtió que la recuperación sigue limitada por la debilidad persistente de la construcción no residencial.

 

 

En la misma línea, Banco Base señaló que la inversión en construcción residencial continúa siendo el principal soporte del sector, mientras que la inversión pública en infraestructura mantiene un desempeño débil. La institución recordó que, de acuerdo con las estadísticas de finanzas públicas, la inversión en infraestructura acumula una caída de 15.6% anual en el primer trimestre de 2026.

 

Pese a ello, también resaltó que la inversión en construcción no residencial registró un crecimiento anual de 0.96% en febrero, poniendo fin a una racha de 17 meses consecutivos de caídas.

 

Por su parte, Banorte consideró que las inversiones en infraestructura y los avances del Plan México podrían convertirse en los principales catalizadores de la inversión durante los próximos trimestres. Según el grupo financiero, las políticas de impulso industrial y nuevos proyectos podrían contribuir a mejorar la demanda interna y reducir la incertidumbre observada a inicios del año.

 

No obstante, algunos analistas mantienen cautela sobre la evolución del sector. Banco Base conserva su expectativa de una contracción de 2.0% en la inversión total durante 2026, ante la debilidad que todavía muestra la inversión pública y la desaceleración de algunos componentes productivos.