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Altos precios de vivienda, tasas hipotecarias y mayores requisitos financieros intensifican el dilema entre comprar o rentar casa en México.

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El debate sobre si conviene comprar o rentar vivienda en México se ha intensificado en medio del aumento en los precios de las propiedades, las altas tasas hipotecarias y las mayores exigencias financieras para acceder a un crédito.

 

Al respecto, especialistas del sector inmobiliario y financiero consideran que, más allá de una respuesta universal, la decisión depende cada vez más del momento de vida, la estabilidad económica y la capacidad de ahorro de cada persona o familia.

 

Datos del Termómetro del Mercado del Primer Trimestre de 2026, elaborado por la proptech MoradaUno con base en 50,000 contratos de arrendamiento, muestran que la renta mediana en la Ciudad de México alcanzó los 22,000 pesos mensuales, con un precio promedio de 247 pesos por metro cuadrado.

Y aunque las rentas continúan subiendo, el incremento ha sido menor al observado en la compra de vivienda. De acuerdo con el reporte, los alquileres avanzaron 3.8% anual, mientras que el valor de venta de los inmuebles creció 8.7% en el mismo periodo.

Para Santiago Morales, fundador y director general de MoradaUno, este comportamiento ha ampliado la diferencia entre el costo de rentar y el esfuerzo financiero necesario para adquirir una propiedad.

 

En paralelo, los especialistas advierten que el acceso al financiamiento hipotecario se ha vuelto más complejo, particularmente por el incremento de precios y el menor dinamismo económico.

 

Durante el webinar “Hipotecas 2026: tasas, errores y lo que el banco no te dice”, Fernando Soto-Hay, fundador y director general de Tu Hipoteca Fácil, señaló que el mercado hipotecario ha registrado una desaceleración en los últimos años.

Según datos de la Asociación de Bancos de México (ABM), durante 2025 la banca originó 114,200 créditos hipotecarios para compra de vivienda, cifra 5.2% menor frente al año previo.

“Desafortunadamente, no es sorpresa para nadie que el país está estancado económicamente. La realidad es que tenemos ya mucho tiempo muy atorados y, con ello, el crédito hipotecario ha venido hacia la baja en número de operaciones que se celebran por año”, indicó Soto-Hay.

 

El especialista explicó que actualmente comprar una vivienda exige ingresos considerablemente más altos que hace algunos años. Como ejemplo, detalló que, para adquirir un inmueble de 4 millones de pesos mediante crédito hipotecario, con un enganche de 20%, una familia tendría que asumir mensualidades cercanas a 36,000 pesos y comprobar ingresos aproximados de 120,000 pesos mensuales.

 

Soto-Hay reconoció que la plusvalía inmobiliaria en México históricamente se ha mantenido por encima de la inflación, lo que convierte a la vivienda en una inversión atractiva a largo plazo. Sin embargo, advirtió que en algunas entidades el aumento de precios de entre 10% y 12% anual en los últimos años comienza a generar presiones importantes sobre la capacidad de compra.

Ante este escenario, especialistas consideran que rentar vivienda dejó de verse únicamente como un gasto y comenzó a percibirse como una estrategia financiera temporal o incluso deliberada.

 

 

“Hay una vocación en México de ser los dueños de nuestras casas, pero comprar o rentar es una decisión muy personal. No hay una regla general. Rentar no es tirar el dinero, es un costo financiero que a veces se tiene que asumir”, sostuvo Soto-Hay.

El directivo explicó que existen etapas de vida donde el arrendamiento puede ofrecer mayor flexibilidad, especialmente para personas que cambian de ciudad, recién casados, divorciados o quienes priorizan otros objetivos financieros, como estudios, emprendimientos o el crecimiento de sus hijos.

Morales coincidió en que el comportamiento del mercado refleja esta tendencia.

 

“Vemos contratos firmados por personas en etapas de transición —laboral, familiar, geográfica— que usan el arrendamiento como palanca mientras ordenan sus finanzas. Pero también vemos a quienes rentan deliberadamente para acceder a una ubicación, un edificio o un estilo de vida que no podrían costear como compra. En ambos casos es una decisión estratégica”, afirmó.

 

Los especialistas señalan que antes de adquirir una hipoteca es indispensable cumplir con ciertos criterios financieros básicos. Entre ellos destacan contar con un ahorro equivalente al menos al 20% del valor del inmueble para cubrir el enganche y mantener capacidad para destinar cerca de 30% de los ingresos mensuales al pago del crédito.

Otro factor que se ha vuelto determinante es el historial en Buró de Crédito. De acuerdo con Soto-Hay, las personas con ingresos estables y un buen comportamiento crediticio pueden acceder a tasas hipotecarias de entre 9.75% y 10.25 por ciento. En contraste, perfiles con mayor riesgo financiero pueden enfrentar tasas cercanas a 12 por ciento.

Además de la tasa de interés, especialistas recomiendan revisar otros elementos antes de contratar un financiamiento, como el Costo Anual Total (CAT), las comisiones, los seguros incluidos y el esquema de amortización del crédito.

Soto-Hay recomendó optar por hipotecas en pesos, con tasa fija, plazos no mayores a 15 años y un enganche mínimo de 20%, con el objetivo de mantener finanzas más sanas a largo plazo.

 

Finalmente, expertos del sector consideran que, tanto en la compra como en la renta de vivienda, contar con asesoría especializada puede ayudar a evitar errores financieros que suelen acompañar decisiones patrimoniales de largo plazo.

 

“Hay temas que son difíciles de entender y con muchos matices. Firmar una hipoteca puede ser controversial, porque la gente está tomando una decisión de una vez en su vida o, a veces, una vez cada 20 o 30 años. Por lo tanto, tiene un costo si no se hace bien”, concluyó Soto-Hay.