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México tiene la oportunidad de captar una mayor participación del capital global destinado a infraestructura, pero para lograrlo necesita presentar proyectos técnicamente sólidos, financieramente viables, con reglas claras y un impacto social tangible.

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Así lo señaló Adolfo González Olhovich, especialista en planeación patrimonial y fideicomisos, durante la conferencia "Modelos asociativos y financiamiento de inversiones en infraestructura", organizada por el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM).

 

El especialista explicó que el principal reto del país no radica en la falta de recursos financieros, sino en la adecuada estructuración de los proyectos para hacerlos atractivos y financiables. Actualmente, México dispone de diversas fuentes de capital, entre ellas las afores, la banca de desarrollo, la banca comercial, las Sofomes e incluso esquemas de donación, capaces de respaldar proyectos estratégicos.

 

"Lo importante es construir proyectos sólidos que generen confianza y certidumbre para quienes aportan los recursos", afirmó.

González Olhovich destacó que el país también ha fortalecido su marco jurídico para impulsar la participación privada en infraestructura. Entre los instrumentos disponibles mencionó la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, los mecanismos de mediación y justicia alternativa, así como las reformas al mercado bursátil aprobadas en 2023, que contribuyen a ofrecer mayor certeza a los inversionistas.

 

 

Desde la perspectiva financiera, explicó que cualquier proyecto debe responder con claridad cuatro interrogantes fundamentales: quién administrará los recursos, cómo se utilizarán, cuál será la fuente de pago y qué garantías existirán para proteger la inversión en caso de incumplimiento.

 

El especialista advirtió que, para consolidar los modelos de inversión mixta, México enfrenta cuatro desafíos prioritarios: mejorar la coordinación entre los distintos órdenes de gobierno; contar con un marco regulatorio claro y armonizado; gestionar adecuadamente los riesgos financieros; y fortalecer la confianza mediante procesos transparentes y reglas equitativas para todos los participantes.

 

Asimismo, subrayó la importancia de evitar sobrecostos y retrasos mediante una adecuada estructuración de los proyectos, fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas, incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), garantizar fuentes de financiamiento de largo plazo y asegurar que las inversiones generen beneficios sociales.

"Los recursos de inversión compiten a nivel global. Para atraerlos, México debe ofrecer proyectos sólidos, rentables, transparentes y con impacto social", concluyó González Olhovich.