La industria de la construcción mostró una importante recuperación durante junio, luego del retroceso observado en mayo, y cerró la primera mitad de 2026 con un balance positivo. De acuerdo con cifras originales, el valor de producción del sector aumentó 5% anual en junio, impulsado principalmente por el dinamismo de las obras de ingeniería civil y la edificación.
Por subsector, considerando cifras originales, la construcción de obras de ingeniería civil registró el mayor crecimiento, con un avance anual de 8.9%, mientras que la edificación aumentó 5.2%. En contraste, los trabajos especializados para la construcción prácticamente se mantuvieron sin cambios, con un incremento de apenas 0.1 por ciento.
Con este desempeño, entre enero y junio de 2026 la industria de la construcción acumuló un crecimiento de 2.1% anual, consolidando una recuperación después de la debilidad que caracterizó al sector durante buena parte de 2025.
En el balance semestral, las obras de ingeniería civil encabezaron el crecimiento, con un incremento de 5.8%, seguidas por los trabajos especializados, que avanzaron 1.6%, y la edificación, con un crecimiento de 1.5 por ciento.
La construcción toma fuerza
Al interior del sector, la edificación rebotó 4.8% mensual, prácticamente compensando las pérdidas del mes previo. En contraste, las obras de ingeniería civil retrocedieron 2.7%, mientras que los trabajos especializados mostraron un comportamiento más estable.
Banorte destacó el contraste entre el retroceso mensual de la ingeniería civil y el incremento observado en el gasto público destinado a inversión física, lo que sugiere que el comportamiento de este componente todavía presenta cierta volatilidad.
El repunte de la construcción se produjo además en un contexto de cierta debilidad en el mercado laboral. De acuerdo con el análisis de Banorte, durante junio se observó una pérdida general de puestos de trabajo, con una debilidad marginal en las manufacturas, mientras que la construcción registró un incremento en el empleo
Bajo este contexto, el crecimiento acumulado de 2.1% entre enero y junio representa una señal positiva para una industria que mantiene un papel relevante en la generación de empleo, inversión y actividad económica, aunque todavía enfrenta retos relacionados con el ritmo de la inversión privada y pública y las condiciones generales de la economía.