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Los principales problemas en las ciudades son: instituciones de gobierno débiles, infraestructuras inadecuadas, crecimiento de la desigualdad social, una falta grave de alojamiento -se necesitarán 1,000 millones de casas nuevas-, aumento del crimen (que se encuentra en la cúspide de las preocupaciones ciudadanas), mayores cambios medioambientales, y altos riesgos en la ciberseguridad.

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Todo ello deriva de los temas que se tienen que atender de manera integral en una Smart City, que prácticamente, ya son una realidad, porque 55% de la población del mundo vive en las urbes. Lo anterior se traduce en una actividad económica con un potencial de 60 billones de dólares, y para el año 2050, se estima que esta cifra aumente a 70 por ciento.

Pero hay más: dentro de 3 años, el mercado que atenderán las llamadas Smart Cities oscilará en 1.5 billones de dólares, superando los valores cotizados en las industrias de infraestructuras, construcción, energía, seguridad y movilidad, según un estudio del banco de inversión Bank of America Merrill Lynch.

“Una ciudad inteligente es la que usa Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y otros medios para mejorar su calidad de vida, la eficiencia del funcionamiento y los servicios urbanos, así como la competitividad, mientras que responde a las necesidades de las generaciones actuales y futuras respecto a los aspectos económicos, sociales, ambientales y culturales", afirmó el responsable de inversiones temáticas de la institución, Sarbjit Nahal.

Para lograrlo, se requerirán recortes de 30% en el consumo de energía y la delincuencia, y del 20% en los retrasos en el tráfico y pérdida de agua, por lo que una Smart City que se precie de serlo, deberá contar con infraestructuras diversas como paneles solares, luces LED conectadas, sensores de congestión de transporte, drones, coches autónomos, una flota de vehículos comunicados, aplicaciones de estacionamiento, monitoreo de agua, logística y transporte inteligente, sensores de gestión de residuos o infraestructura de banda ancha, entre otras aplicaciones, según una nota de EconomíaHoy.com

De entrada, el Banco destaca seis puntos a atender para los inversores: infraestructura, construcción, vivienda, seguridad y protección, energía y movilidad, bajo un etiqueta de inteligencia y sustentabilidad. Todas ellas también deberán tomar en cuenta la digitalización, donde se augura éxito a tecnologías disruptivas como la banda ancha, el 5G (que será 100 veces más rápido que el 4G), el big data, el cloud (información en la nube), y el internet de las cosas o la inteligencia artificial, que se estima tendrán un muy alto crecimiento.

Los problemas que se atenderán de esta forma en una Smart City, serán por ejemplo, como las del caso de Londres, que cuenta con tarifas de congestión por tráfico, (un impuesto que se cobra a conductores que circulan por un zona central de la ciudad), los árboles inteligentes de París, los sistemas de iluminación conectados, drones para controlar las emisiones por contaminación y las emisiones, entre otras prácticas.

También, los ciudadanos podrán reportar problemas de servicio a la ciudad a través de cualquier smarthphone, mientras que el sistema operativo analiza las redes sociales e Internet para buscar referencias a problemas o necesidades de la ciudad como delincuencia, baches en la calzada o iluminación deficiente.

En ello, el Gobierno podría comunicarse directamente con los ciudadanos a través de funciones push-to-call (pulsa y habla), medios de comunicación social y mensajería para recopilar comentarios sobre el servicio, informar sobre acciones o promover la participación de la comunidad, como ya lo hacen las ciudades de Singapur, Londres, Nueva York, París y Tokio.