El mercado de oficinas en México entra a 2026 en una etapa distinta a la que marcó los años posteriores a la pandemia. La recuperación continúa, pero ya no avanza con euforia ni con crecimientos acelerados. El nuevo ciclo está definido por la estabilidad, la selectividad en la demanda y una mayor exigencia en la calidad de los espacios corporativos.
Demanda firme, pero concentrada
La expectativa para 2026 apunta a que la absorción de oficinas, particularmente en mercados clave como la Ciudad de México, continuará enfocándose en los mismos sectores que han sostenido al mercado durante el proceso de estabilización. En los últimos 12 meses, la mayor parte de los espacios ocupados se concentró en cinco industrias: bienes raíces, finanzas, salud, servicios empresariales y tecnología.
A estos sectores se suma una actividad estable en áreas como logística urbana, consumo y manufactura ligera, impulsada principalmente por funciones administrativas y áreas de back office relacionadas con el sector industrial.
Trabajo híbrido impulsa la retención de inquilinos
El regreso gradual a la oficina bajo esquemas híbridos también ha contribuido a sostener la demanda. Actualmente, la mayoría de las empresas opera con dos o tres días presenciales por semana, lo que ha favorecido la permanencia de inquilinos y la absorción de espacios existentes.
Un mercado que elige, no que absorbe todo
La recuperación del sector no se presenta de forma uniforme. La demanda no se distribuye de manera generalizada, sino que se concentra en edificios que cumplen con criterios clave, como buena ubicación, eficiencia operativa y una experiencia adecuada para los usuarios.
Oferta limitada y menor construcción
Este entorno coincide con una reducción sostenida en la entrega de nuevos espacios corporativos. Desde 2023, la construcción de oficinas en mercados como la Ciudad de México ha disminuido de forma constante y en 2025 alcanzó su nivel más bajo en más de una década.
Este freno responde a factores como el incremento en los costos de construcción, tasas de interés elevadas, un menor apetito de inversión en oficinas y la preferencia del capital por el sector industrial.
De cara a 2026, incluso una absorción moderada seguirá presionando la disponibilidad a la baja, no por un repunte excepcional de la demanda, sino por la falta de nueva oferta.
Precios estables, pero con matices
A esto se suma que una parte importante del inventario clase A y A+ continúa cotizando en dólares, por lo que algunos movimientos recientes en precios responden más a la volatilidad cambiaria que a cambios estructurales del mercado.
Un nuevo equilibrio para el mercado corporativo
En este contexto, el mercado de oficinas deja atrás la lógica del rebote y entra en una fase de depuración estructural. El valor ya no se define por la cantidad de metros cuadrados ocupados, sino por la capacidad de ciertos activos para mantener demanda, precio y permanencia en un entorno cada vez más competitivo y exigente.


