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El inicio de 2026 se perfila como un momento favorable para comprar vivienda en México, impulsado por la baja en tasas hipotecarias, la estabilidad en precios y modelos innovadores que permiten rentar antes de comprar y planear mejor el patrimonio.

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El inicio del año suele despertar una de las preguntas más relevantes para las familias mexicanas: ¿conviene comprar un departamento o una casa ahora, o es mejor esperar? Aunque en el imaginario colectivo enero se asocia con promociones y ajustes de precios, en el mercado inmobiliario la decisión va mucho más allá de la temporada y está estrechamente ligada a factores financieros, patrimoniales y personales.

 

Para Miguel Angel Enriquez, director de Inversiones y Mercados de Capital de Alignmex, hoy, el entorno comienza a mostrar señales favorables para quienes evalúan dar el paso hacia la compra de una vivienda, principalmente por la mejora en las condiciones del crédito hipotecario y una mayor claridad en las expectativas económicas de mediano plazo.

 

Tasas de interés: el factor clave

En entrevista con Real Estate Market, el experto señaló que uno de los elementos que más influyen en la decisión de compra es el costo del financiamiento. En México, la mayoría de las operaciones residenciales se realizan con crédito hipotecario, por lo que las tasas de interés son determinantes.

Tras alcanzar niveles elevados en 2023 y 2024, las tasas de referencia han descendido de forma significativa. Este ajuste ya se refleja en los créditos hipotecarios, donde hoy es posible encontrar tasas promedio cercanas a un dígito, muy por debajo de los niveles de 12% a 14% registrados hace apenas un par de años.

“Hoy ya vemos créditos hipotecarios con tasas cercanas a un dígito, muy por debajo de los niveles de hace dos o tres años, y eso hace una diferencia muy relevante en el pago mensual. Cada punto porcentual menos en la tasa puede representar miles de pesos de ahorro al mes, lo que vuelve mucho más accesible la compra de un departamento o una casa y permite fijar una hipoteca a largo plazo en un entorno más estable”, señaló Enriquez.

La diferencia no es menor: cada punto porcentual menos en la tasa de un crédito puede representar miles de pesos de ahorro mensual. En el caso de un departamento de alto valor, la reducción acumulada frente a años recientes puede traducirse en decenas de miles de pesos menos en el pago mensual, haciendo más accesible la compra para muchas familias.

Comprar para vivir o comprar para invertir

Para el entrevistado, no todas las decisiones de compra responden a la misma lógica. En el mercado conviven, principalmente, dos perfiles:

  • Quienes compran para vivir, motivados por el deseo de dejar de rentar, formar patrimonio y establecerse en una zona específica de la ciudad.
  • Quienes compran como inversión, buscando ingresos por renta y plusvalía a mediano y largo plazo.

 

Para ambos casos, dijo, el contexto actual resulta atractivo. El déficit de vivienda en diversas ciudades del país, junto con las tendencias demográficas, ha sostenido históricamente la demanda y la valorización de los inmuebles. Además, con rendimientos financieros tradicionales más moderados que en años anteriores, muchos inversionistas vuelven a mirar a los bienes raíces como una alternativa sólida para proteger y hacer crecer su capital.

 

Precios y plusvalía: crecimiento más estable

Los precios de la vivienda en México continúan al alza, aunque a un ritmo más moderado. Si bien los incrementos ya no alcanzan los picos de años anteriores, el crecimiento se mantiene cercano a niveles de un dígito, lo que refleja un mercado más estable.

Para los compradores, esto implica un entorno menos volátil y con mayor previsibilidad. Para quienes ya son propietarios, significa que la plusvalía sigue siendo un factor relevante en la construcción de patrimonio.

 

 

Claves antes de tomar la decisión

De acuerdo con Enriquez, más allá de las tasas y los precios, existen aspectos fundamentales que toda persona debe evaluar antes de comprar una vivienda:

  • Definir la zona y el estilo de vida: cercanía al trabajo, escuelas, servicios, áreas verdes y conectividad.
  • Contar con un enganche sólido: generalmente entre 10% y 20% del valor del inmueble.
  • Revisar el estatus legal de la propiedad: que no tenga adeudos, hipotecas, juicios o problemas de escrituración.
  • Analizar la salud financiera del condominio: mantenimiento, reservas y administración.
  • Evaluar la calidad real del inmueble: especialmente en preventas, donde los tiempos de entrega y los acabados pueden variar.

Renta antes de comprar: una alternativa que gana terreno

 

En este contexto, surgen modelos que buscan reducir la incertidumbre asociada a una de las decisiones financieras más importantes de la vida. Alignmex, a través de SiRenta y SiVenta, impulsa un esquema que permite rentar un departamento, vivirlo y después comprarlo.

 

La lógica es simple: antes de comprometerse a una inversión millonaria, el comprador puede conocer de primera mano el inmueble, el entorno urbano, la administración, a los vecinos y el funcionamiento real del edificio. Además, este modelo ayuda a planear con mayor claridad el ahorro del enganche y la transición del pago de renta al pago hipotecario.

A diferencia de muchas operaciones tradicionales, resaltó que los departamentos que se comercializan bajo este esquema cuentan con procesos de certificación, vicios ocultos ya corregidos, estatus legal y financiero claro, así como condominios con reservas para mantenimiento mayor, elementos que suelen pasar desapercibidos pero que impactan directamente en la plusvalía y la calidad de vida.

Un año con mejores condiciones

 

Si bien no existe un “momento perfecto” universal para comprar vivienda, el inicio de este año ofrece un entorno más favorable que en ciclos recientes: tasas de interés más bajas, mayor estabilidad en precios y modelos de adquisición más flexibles.

 

Para quienes buscan formar patrimonio o invertir con una visión de largo plazo, informarse, planear y elegir esquemas que reduzcan riesgos puede marcar la diferencia entre una compra apresurada y una decisión financiera sólida.