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El mercado de renta, que aporta 8.8% del PIB, avanza hacia un modelo más profesional con herramientas de verificación, scoring y análisis de riesgo que buscan reducir fraude y morosidad.

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En México, rentar una vivienda ha sido, durante años, un proceso marcado por la informalidad: referencias personales, depósitos elevados, comprobantes impresos y decisiones basadas más en la intuición que en datos verificables. Sin embargo, el avance de la tecnología y la integración de información crediticia están modificando este esquema y empujando al mercado de arrendamiento hacia una nueva etapa de profesionalización.

 

El peso económico del sector no es menor. Durante el segundo trimestre de 2025, los servicios inmobiliarios y de alquiler aportaron cerca de 3 billones de pesos a la economía nacional, equivalentes al 8.8% del Producto Interno Bruto, según cifras del INEGI. A pesar de esta relevancia, la infraestructura de información que respalda la renta habitacional todavía presenta rezagos frente a otros segmentos como la compra-venta.

 

Más tecnología, menos incertidumbre

La digitalización del Real Estate avanza con rapidez en América Latina. De acuerdo con Proptech LATAM, existen al menos 140 startups inmobiliarias en la región, una cifra que coloca a México como uno de los mercados más dinámicos. Estas empresas han incorporado herramientas que permiten validar identidades, consultar historiales crediticios, revisar listas restrictivas y gestionar contratos de manera automatizada.

Bajo este entorno, la información deja de ser un complemento y se convierte en el eje de la toma de decisiones. La posibilidad de acceder a datos verificables reduce tiempos de análisis —de semanas a minutos— y ayuda a prevenir conflictos legales y problemas de morosidad.

El reto no es menor. Solo en 2024 se registraron más de 3,800 intentos de fraude inmobiliario en México y alrededor del 70% estuvo vinculado al segmento de rentas. Esta cifra evidencia la vulnerabilidad de un mercado que, en muchos casos, continúa operando con procesos manuales y documentación susceptible de alteración.

Un mercado en expansión, con brechas de información

También el dinamismo del arrendamiento presiona la necesidad de mayor transparencia. Según datos de plataformas del sector, cada minuto se incorporan dos propiedades al mercado de renta y una de cada seis viviendas se encuentra actualmente arrendada.

 

Al mismo tiempo, México vive una transición generacional en la que cada vez más personas optan por rentar en lugar de comprar. Este cambio convierte a la renta en un componente central de la estabilidad financiera de millones de hogares.

 

Para los inquilinos, el pago mensual puede representar entre 20% y 50% de sus ingresos y es el segundo compromiso financiero más relevante después de una hipoteca. No obstante, este comportamiento de pago históricamente no se ha integrado de manera sistemática al historial crediticio, lo que genera una desconexión entre la realidad financiera de las personas y su perfil ante el sistema formal.

 

 

La renta entra a la era de la información crediticia

Frente a este escenario, el sector comienza a incorporar soluciones que permiten almacenar, procesar y validar información relacionada con el arrendamiento. La creación de consorcios especializados en renta, impulsados por sociedades de información crediticia como Círculo de Crédito, busca establecer un estándar más robusto para propietarios, administradoras e inversionistas.

Estas infraestructuras permiten:

  • Verificar identidad y antecedentes.
  • Evaluar capacidad de pago con base en datos financieros.
  • Consultar listas restrictivas.
  • Generar perfiles y modelos de riesgo con mayor precisión.
  • Acceder a información con protocolos avanzados de seguridad.

 

El objetivo es reducir la dependencia de depósitos excesivos, referencias informales y acuerdos de palabra, sustituyéndolos por mecanismos sustentados en datos confiables. En otras palabras, trasladar la confianza del terreno subjetivo al comportamiento comprobable.

 

Un nuevo estándar para el Real Estate

La compra-venta inmobiliaria ya opera bajo un marco financiero estructurado, con avalúos, notarización y análisis crediticio. La renta, en cambio, había quedado rezagada en materia de trazabilidad y análisis de riesgo.

Hoy, la combinación de tecnología, regulación y madurez empresarial abre la puerta a una profesionalización definitiva del arrendamiento en México. Para el ecosistema proptech y fintech, la integración de información crediticia no solo mejora la gestión operativa, sino que fortalece la inclusión financiera y la transparencia del mercado.

 

Y en la práctica, esto implica un cambio cultural: rentar deja de ser un acuerdo informal para convertirse en una operación respaldada por datos, modelos predictivos y estándares de seguridad comparables con otros productos financieros.

 

En un mercado que representa casi una décima parte del PIB nacional, la transición hacia la era de la información crediticia no es solo una innovación tecnológica. Es, en esencia, una transformación estructural del negocio inmobiliario.