En México, compartir casa entre abuelos, padres e hijos no es algo aislado. De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Población (CONAPO) y el INEGI, entre el 25 y el 28% de los hogares del país tienen una estructura multigeneracional, es decir, conviven tres o más generaciones bajo el mismo techo.
¿Por qué crecen las viviendas multigeneracionales?
El aumento en los precios de compra y renta ha llevado a muchas familias a replantear sus esquemas habitacionales. Vivir con padres o abuelos puede ser una solución temporal para ahorrar, reunir capital para un enganche o enfrentar momentos económicos complejos.
“Los altos costos de la vivienda y otras situaciones personales pueden llevarnos a optar por vivir en un mismo espacio con adultos mayores, niños y mascotas, o familia ampliada. Esto implica un reto de adaptación; sin embargo, también puede darnos oportunidad de aprendizaje para futuros momentos de vida (organizar un hogar, gestionar las finanzas personales, etc.)”, comenta Roberto Reveles, KAM de CDMX de Inmuebles24.
Más allá del factor económico, este esquema también ofrece acompañamiento emocional, redes de apoyo para el cuidado de niños o adultos mayores y una dinámica de colaboración cotidiana.
Beneficios: apoyo y aprendizaje compartido
- Distribución de gastos y mayor capacidad de ahorro.
- Apoyo en tareas domésticas y cuidado familiar.
- Mayor estabilidad para jóvenes que inician su vida laboral.
- Transmisión de valores y experiencia entre generaciones.
La convivencia diaria también fomenta habilidades de organización, negociación y corresponsabilidad financiera, aspectos clave en la administración del hogar.
Los principales retos
No obstante, compartir espacio implica ajustes. Entre los desafíos más frecuentes de acuerdo con Inmuebles24 se encuentran:
- Diferencias en rutinas, horarios y estilos de vida.
- Necesidad de adaptar la vivienda a requerimientos físicos específicos, como movilidad reducida.
- Definición clara de responsabilidades y gastos.
- Organización de áreas comunes como cocina, baños o sala.
- Establecimiento de acuerdos para respetar descanso, trabajo o actividades escolares.
Espacios funcionales y vivienda adaptable
Además, el diseño interior cobra un papel central. La elección de mobiliario modular o multifuncional permite que un mismo espacio funcione como área de home office durante el día y zona de convivencia por la tarde. En hogares con niños, las áreas flexibles facilitan la transformación entre espacio de estudio y juego.
También es común que las familias opten por adecuaciones o ampliaciones para mejorar la habitabilidad. En el caso de derechohabientes, existen esquemas como MejoraVit o Equipa tu Casa del Infonavit, así como créditos de Fovissste orientados a reparación o mejoramiento, que pueden apoyar en la adaptación del inmueble.
Más que una tendencia, una estrategia habitacional
Sin embargo, la clave no está solo en el espacio físico, sino en la convivencia: reglas claras, comunicación constante y respeto intergeneracional son los pilares que permiten que este modelo funcione de manera sostenible.

