Japón reafirmó en 2025 su papel como uno de los socios estratégicos más relevantes para México, no solo por el volumen de inversión extranjera directa (IED) que canaliza al país, sino por la naturaleza de esos flujos: capital de largo plazo que se reinvierte y fortalece operaciones ya instaladas.
Uno de los elementos más significativos del año fue que la mayor parte de esos recursos no correspondió a nuevas entradas de capital, sino a reinversión de utilidades. Este componente representó más del total reportado, mientras que las nuevas inversiones participaron con 6% y las operaciones entre compañías registraron un saldo negativo.
Según explica Higashino, este comportamiento refleja que las empresas japonesas establecidas en México están apostando por consolidar su presencia y expandir operaciones en el mediano y largo plazo, más allá de movimientos coyunturales.
Bajío, epicentro del capital japonés
A nivel regional, la inversión japonesa mantuvo una fuerte concentración en el Bajío. Al segundo trimestre de 2025, Aguascalientes captó 481.4 millones de dólares y Guanajuato 438.5 millones, lo que en conjunto representó más del 60% del total canalizado en ese periodo. Baja California también destacó con 353.2 millones de dólares.
En términos empresariales, 183 compañías japonesas reportaron flujos de inversión hacia México hasta el tercer trimestre de 2025, dentro de un universo de 3,458 firmas extranjeras que realizaron operaciones en el país.
Sectores estratégicos y entorno macroeconómico
Durante el primer semestre de 2025, las nuevas empresas extranjeras se distribuyeron de forma equilibrada entre manufactura y construcción, sectores clave para el desarrollo industrial y de infraestructura.
El entorno macroeconómico también ha jugado un papel relevante. Con una tasa de referencia cercana al 7% en lo que va de 2026 —tras un ajuste a la baja de 25 puntos base—, México mantiene condiciones financieras que, si bien elevan el costo del crédito, continúan ofreciendo un diferencial atractivo frente a otras economías.
2026: diálogo estratégico y minerales críticos
Para 2026, la relación bilateral muestra señales de fortalecimiento institucional. En enero, una delegación japonesa encabezada por el secretario de Estado de Relaciones Exteriores, Horii Iwao, visitó el Senado mexicano para reforzar el diálogo político y económico entre ambos países.
En ese encuentro se destacó la necesidad de profundizar la cooperación ante los desafíos del sistema multilateral y aprovechar oportunidades estratégicas, como la Copa Mundial de la FIFA 2026, que tendrá partidos en Monterrey y donde participará la selección japonesa.
El trasfondo es una relación que se sustenta en el Acuerdo de Asociación Económica firmado en 2005 y que ha permitido ampliar comercio e inversión durante dos décadas. Sin embargo, México mantiene un déficit comercial con Japón que en 2025 alcanzó 12,300 millones de dólares.
Así, 2025 dejó claro que Japón no solo mantiene su presencia en México, sino que la fortalece mediante reinversión y expansión operativa. El reto hacia 2026 será traducir ese compromiso en nuevos proyectos productivos, mayor integración en cadenas de valor estratégicas y un entorno regulatorio que incentive más capital de largo plazo.