En un momento en que la inversión en construcción enfrenta retos de financiamiento y planeación de largo plazo, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) y la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) firmaron un convenio de colaboración con el objetivo de fortalecer la industria de la construcción y el sector inmobiliario en el país.
Un contexto de baja inversión y capital disponible
Actualmente, la inversión en construcción representa alrededor de 1.7% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra que, de acuerdo con los dirigentes del sector, no refleja el potencial real de crecimiento.
Pero al mismo tiempo, la banca comercial mantiene cerca de 7.8 billones de pesos disponibles; sin embargo, solo una fracción se canaliza hacia créditos para vivienda y construcción. Esta brecha entre liquidez y colocación efectiva de financiamiento es uno de los retos que ambas organizaciones buscan atender mediante una mayor coordinación institucional y proyectos mejor estructurados.

Tres ejes de colaboración
El convenio establece una agenda de trabajo conjunta con alcance nacional, sustentada en reglas claras y objetivos compartidos. Entre los principales beneficios destacan:
- Mayor certidumbre para los afiliados.
- Profesionalización y capacitación especializada.
El acuerdo abre la puerta a programas de formación técnica y empresarial, facilitando que asesores inmobiliarios y desarrolladores accedan a esquemas de capacitación actualizada, con enfoque normativo y constructivo.
- Proyectos mejor estructurados.
La experiencia comercial y de mercado de AMPI se complementará con la capacidad técnica y regulatoria de CMIC, buscando desarrollos más viables financieramente, mejor planeados y alineados con criterios de legalidad y transparencia.
Planeación y continuidad, el reto de fondo
Más allá de la firma protocolaria, los dirigentes de ambas organizaciones coincidieron en que el desafío será traducir el acuerdo en resultados concretos. Para ello, señalaron la necesidad de fortalecer la planeación, crear bancos de proyectos y establecer esquemas que den continuidad a las iniciativas más allá de ciclos sexenales.
La alianza entre CMIC y AMPI envía una señal de integración entre los eslabones de la cadena inmobiliaria: desde la concepción y promoción de proyectos hasta su ejecución técnica. El reto ahora será convertir esa coordinación institucional en desarrollos concretos que impulsen la vivienda, la infraestructura y el crecimiento regional en México.

