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La inversión mexicana en vivienda residencial en Estados Unidos superó los 4,400 millones de dólares en el último año, impulsando el segmento de alto valor, especialmente en Florida y California, con compras promedio superiores a 700 mil dólares.

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Los compradores mexicanos se han convertido en un actor relevante dentro del mercado residencial de Estados Unidos, particularmente en el segmento de alto valor. En el último año, su presencia no solo se mantuvo, sino que ganó peso incluso en un entorno de tasas hipotecarias elevadas.

 

Tan solo, entre abril de 2024 y marzo de 2025, la inversión mexicana en vivienda residencial en Estados Unidos superó los 4,400 millones de dólares, lo que colocó a México como el tercer grupo de compradores extranjeros más activo en ese país, de acuerdo con datos analizados por Falcone Group.

 

Un perfil de comprador más sofisticado

El dinamismo de la demanda mexicana no se explica únicamente por la adquisición de segundas residencias. Detrás de estas operaciones existe una estrategia clara de diversificación patrimonial y protección de capital en activos dolarizados.

Ahora bien, el precio promedio de compra alcanzó 705,300 dólares, lo que confirma el enfoque hacia propiedades de mayor valor. Además, 16% de las transacciones superaron el millón de dólares y una proporción importante se realizó en efectivo, reduciendo la exposición al financiamiento bancario.

“Hoy vemos a un inversionista mexicano mucho más sofisticado, con una visión global y una estrategia clara. No solo busca comprar una propiedad, sino proteger su patrimonio, generar ingresos y participar en mercados consolidados como el estadunidense”, señaló Carina Bendeck, International Sales Director de Falcone Group.

Florida y California, polos de atracción

 

En el mapa de inversión destacan estados como California, que concentró cerca de 17% de las operaciones realizadas por mexicanos, además de Arizona, Michigan, Alabama y Arkansas.

 

Sin embargo, el sur de Florida mantiene un papel protagónico. En esta región, México se ubica junto con Brasil, Colombia y Argentina entre los países que concentran más de 45% de las transacciones extranjeras. Ciudades como Miami y Orlando combinan crecimiento demográfico, inventario disponible y perspectivas de apreciación.

Tras la volatilidad observada entre 2023 y 2024, el mercado de Florida muestra señales de estabilización, con proyecciones de crecimiento de precios de hasta 4 por ciento. El ajuste moderado en valores y el aumento en inventario durante 2025 han permitido recuperar margen de negociación para los compradores, aun cuando el costo del crédito permanece alto.

Inversión a distancia y modelos híbridos

 

Otro factor que impulsa la participación mexicana es la adopción de tecnología para concretar operaciones internacionales. Las visitas virtuales, recorridos inmersivos y herramientas digitales han reducido barreras geográficas, facilitando decisiones de inversión remota.

 

En este contexto, modelos como los Condo Hoteles ganan terreno. Este esquema combina propiedad individual con operación profesional y generación de ingresos por renta, lo que resulta atractivo para quienes buscan diversificación con administración especializada.

“Los Condo Hoteles responden a un perfil de inversionista que busca eficiencia, operación profesional y retornos en mercados con alta demanda turística y residencial”, afirmó Carina Bendeck.

Capital mexicano con visión internacional

 

La participación creciente de compradores mexicanos en el mercado residencial estadunidense refleja un cambio estructural en su perfil: mayor información, planeación estratégica y enfoque en activos premium.

 

Por último, en un entorno global marcado por volatilidad cambiaria y ajustes económicos, el real estate en Estados Unidos continúa siendo percibido como un vehículo de resguardo patrimonial y generación de ingresos en dólares.

Así, los inversionistas mexicanos no solo mantienen su presencia en el mercado estadunidense, sino que contribuyen a dinamizar el segmento residencial de alto valor, especialmente en regiones con alta demanda y fundamentos sólidos de crecimiento.