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México concentra más del 50% de la inversión latinoamericana en el mercado inmobiliario europeo, impulsado por la diversificación, nuevos modelos financieros y el auge del sector en España.

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El capital mexicano se ha consolidado como el principal motor de la inversión latinoamericana en el mercado inmobiliario europeo, particularmente en España, donde concentra poco más de la mitad de los flujos provenientes de la región. Este liderazgo responde a una combinación de factores estructurales, financieros y estratégicos que hoy están redefiniendo la forma en que los inversionistas participan en Europa.

 

De acuerdo con datos del informe LATAM 2025 de CEX-Invest in Spain y SEGIB, México acumula una inversión de más de 33,900 millones de euros en el sector inmobiliario español, equivalente al 50.2% del total latinoamericano. Este posicionamiento lo coloca como el principal origen de capital en Europa desde la región.

 

También el dinamismo reciente es relevante. Tan solo en 2024, la inversión latinoamericana en España alcanzó cerca de 500 millones de euros en alrededor de 30 operaciones, lo que representó un crecimiento de cinco veces respecto al año previo. A su vez, el capital institucional ha ganado terreno, al pasar de representar el 7% del total en 2024 a 17% en los primeros nueve meses de 2025.

Brecha estructural: el punto de inflexión

Uno de los factores clave detrás de este fenómeno es la llamada “brecha estructural” entre los portafolios inmobiliarios de América Latina y mercados más desarrollados como Estados Unidos. Mientras en EE.UU. el real estate representa cerca del 18% de los portafolios de inversión, en América Latina esta proporción ronda apenas el 6%, lo que abre una ventana de oportunidad para diversificar activos y sofisticar estrategias.

Bajo este contexto, los inversionistas mexicanos han evolucionado de la compra directa de activos hacia esquemas más complejos, como la estructuración de portafolios con métricas financieras como la Tasa Interna de Retorno (TIR) y el múltiplo sobre capital invertido (MOIC), con horizontes de inversión de entre tres y cuatro años.

Un mercado europeo en ciclo expansivo

El atractivo del mercado europeo, y en particular el español, también responde a su momento de crecimiento. En los primeros nueve meses de 2025, España registró una inversión inmobiliaria de 12,900 millones de euros, un incremento anual de 44% y uno de los mejores desempeños históricos.

 

Los segmentos con mayor dinamismo incluyen hoteles, retail, vivienda (living) y activos alternativos como centros de datos, que han mostrado crecimientos significativos. En paralelo, mercados como oficinas prime en Madrid mantienen niveles de vacancia por debajo del 5% y rendimientos (yields) cercanos al 4.65%, mientras que centros comerciales alcanzan hasta 6.5 por ciento.

 

A nivel europeo, ciudades como Madrid, Londres, París y Berlín se mantienen como los principales destinos para inversión inmobiliaria, mientras que España se posiciona como el país más atractivo del continente para este tipo de capital.

 

 

Nuevos modelos de inversión: de activos a estructuras

El cambio más relevante en la estrategia de los inversionistas mexicanos está en el modelo de entrada. Hoy predominan esquemas como joint ventures (JV), vehículos de propósito específico (SPV) y SOCIMIs, que permiten diversificar riesgos y acceder a proyectos con mayor eficiencia financiera.

Según la Spain Living Investor Survey 2025 de Cushman & Wakefield, el 23% de los inversionistas institucionales en España prioriza las joint ventures como mecanismo de entrada, especialmente en proyectos desarrollados junto a promotores locales.

 

Ahora bien, entre las oportunidades actuales destacan desarrollos residenciales premium en destinos turísticos, proyectos de hospitalidad en centros urbanos y activos comerciales en ubicaciones estratégicas, con retornos proyectados que pueden superar el 17% en TIR dependiendo del tipo de activo.

 

Acceso y sofisticación del capital mexicano

También el avance del capital mexicano está vinculado a su creciente sofisticación y a la existencia de intermediarios especializados que facilitan el acceso al mercado europeo mediante oportunidades fuera de mercado (off-market), estructuración financiera y procesos de due diligence.

Y en este sentido, Dils Lucas Fox ha desarrollado un modelo que conecta a inversionistas institucionales y family offices con promotores europeos, integrando desde la identificación de proyectos hasta la estructuración del capital.

“El capital institucional mexicano lleva décadas liderando la diversificación latinoamericana en Europa. La conversación de hoy ya no es de compra: es de estructuración. Un family office que entra a un proyecto de hospitality en Madrid vía JV con TIR del 17% y horizonte de 3 años no está comprando un activo —está haciendo capital markets. Los que estructuren bien hoy estarán a la vanguardia en 18 meses”, afirmó Felipe Ocampo Lizarralde, director de inversión de la firma.

Siguiendo la misma línea, el directivo subrayó que el acceso a redes de promotores y la correcta estructuración de vehículos de inversión son hoy determinantes para capturar valor en el mercado europeo.

 

“Conocemos a todos los promotores relevantes del mercado europeo. Eso nos permite no solo identificar el activo correcto, sino crear la estructura correcta: JV, SPV o SOCIMI según el perfil del inversionista y el tipo de proyecto. El inversionista mexicano llega a una oportunidad ya validada, con el operador en tabla y el análisis financiero hecho. Su trabajo es decidir”, comentó Ocampo.

 

Perspectivas

Con previsiones de inversión inmobiliaria en España de entre 19,000 y 21,000 millones de euros para 2026, el mercado europeo se perfila como un destino clave para el capital mexicano en los próximos años.

La combinación de un ciclo expansivo, estructuras de inversión más sofisticadas y la necesidad de diversificación patrimonial sugiere que la presencia de México en el real estate europeo no solo se mantendrá, sino que continuará expandiéndose.