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La expectativa generada por la Copa Mundial de 2026 ha impulsado el interés de inversionistas en diversos segmentos inmobiliarios, particularmente aquellos relacionados con turismo, hospitalidad y alojamiento temporal. Sin embargo, especialistas advierten que tomar decisiones de inversión basadas únicamente en el impacto del torneo puede representar un riesgo para quienes buscan generar valor sostenible.

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Los grandes eventos internacionales suelen provocar incrementos temporales en la demanda, la ocupación y la actividad económica, pero eso no necesariamente se traduce en una apreciación permanente de los activos inmobiliarios, afirmó Ricardo Straffon, CEO de Sofía Fractional Residence Club.

 

De acuerdo con el directivo, una inversión inmobiliaria debe ser capaz de sostener su rentabilidad antes, durante y después de cualquier evento extraordinario. Cuando el atractivo de un inmueble depende exclusivamente de una coyuntura temporal, el riesgo es confundir una oportunidad de corto plazo con una estrategia patrimonial de largo plazo.

 

El especialista explica que el principal error consiste en asumir que un incremento temporal en el flujo de visitantes garantiza mayores ingresos y, por consecuencia, un aumento sostenido en el valor de los inmuebles. En la práctica, una vez concluido el evento, los activos vuelven a depender de factores estructurales como ubicación, conectividad, operación eficiente y demanda recurrente.

 

 

Bajo este contexto, el análisis de inversión debe enfocarse en la capacidad del inmueble para generar ingresos consistentes más allá de la atención mediática que pueda atraer un acontecimiento global.

 

Straffon considera que el Mundial debe entenderse como un acelerador de dinámicas ya existentes y no como el origen de nuevas tendencias de mercado. Por ello, recomienda evaluar cada proyecto con base en su potencial operativo, la calidad del producto inmobiliario y su capacidad de adaptación a las condiciones futuras del mercado.

 

La reflexión cobra relevancia ante la creciente oferta de esquemas de inversión vinculados al sector turístico, donde algunos modelos han comenzado a privilegiar indicadores de desempeño de largo plazo sobre expectativas asociadas a eventos específicos.

Para los especialistas, la pregunta clave no es qué activos se beneficiarán durante las semanas que dure el torneo, sino cuáles seguirán siendo competitivos y rentables una vez que el interés global se traslade a otros temas.