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El mercado inmobiliario comienza a evolucionar hacia un modelo que prioriza la salud, la autonomía y la vida en comunidad como elementos centrales del desarrollo residencial. Impulsada por el envejecimiento de la población, el aumento de la esperanza de vida y los cambios en los hábitos de trabajo y bienestar.

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Esta tendencia está dando origen a proyectos conocidos como Active Longevity Living, orientados a personas que buscan mantener una vida independiente durante más tiempo. De acuerdo con información de ENSō, el concepto responde a una transformación demográfica y social que está modificando la manera de diseñar la vivienda.

Si durante décadas el desarrollo urbano se estructuró en torno al hogar y el trabajo, la expansión del trabajo remoto y la digitalización redujeron la importancia de los espacios de convivencia, generando la necesidad de crear nuevos entornos donde las personas puedan desarrollar relaciones sociales, acceder a servicios y preservar su bienestar.

 

Bajo esta visión, la vivienda deja de concebirse únicamente como un espacio habitacional para incorporar infraestructura y servicios enfocados en la prevención, el cuidado de la salud y el envejecimiento activo.

 

Entre ellos destacan centros de bienestar, programas de actividad física, monitoreo de indicadores de salud mediante tecnología y espacios diseñados para favorecer la movilidad, la interacción social y la independencia de los residentes.

 

 

La tendencia también responde a un cambio económico. Las nuevas generaciones que se acercan al retiro llegan con mayores niveles de patrimonio, una cultura más amplia de ahorro para el retiro y expectativas distintas sobre la calidad de vida durante esta etapa. En ese contexto, la planeación patrimonial comienza a incorporar la elección de una vivienda adaptada a las necesidades del envejecimiento como parte de la estrategia financiera de largo plazo.

ENSō señala que México cuenta con condiciones que podrían favorecer el crecimiento de este mercado, como una amplia infraestructura hospitalaria privada, experiencia en turismo médico y cercanía con Estados Unidos. Esto ha impulsado la evolución hacia un ecosistema enfocado en medicina preventiva, optimización de la salud y servicios especializados para adultos mayores.

 

La empresa identifica que este tipo de desarrollos comienza a consolidarse en entidades como Jalisco, Guanajuato —particularmente en San Miguel de Allende—, Sinaloa, Yucatán y Baja California, donde la combinación de servicios médicos, oferta residencial y conectividad internacional ha favorecido la aparición de comunidades enfocadas en la longevidad activa.

 

Más allá de una tendencia inmobiliaria, el Active Longevity Living refleja un cambio en la forma de concebir la vivienda: ya no solo como un espacio para habitar, sino como un entorno diseñado para acompañar el bienestar y la independencia de las personas a lo largo de su vida. Según ENSō, este modelo podría convertirse en uno de los segmentos con mayor potencial de crecimiento en los próximos años.