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Editorial

Una de las operaciones inmobiliarias más complejas de los últimos años, ha tenido lugar al poniente del D.F. con la compra de Bosque Real; movimiento que tiene una serie de implicaciones que superan por mucho la ya de por sí compleja transacción financiera llevada a cabo, y que puesto detrás de la lente, nos ofrece un cúmulo de información que valdría la pena estudiar de cerca.

En primera instancia, debemos de focalizar nuestra atención en la certidumbre y confianza de las acciones y decisiones tomadas para tal compra, las cuales encuentran sustento y justificación en un profundo análisis y estudio de las variables del mercado; una fe a toda prueba en el proyecto, además de una solidez financiera capaz de poner alto a cualquier dificultad existente en las fases de desarrollo del proyecto.

Una vez que se ha entendido el contexto, la mirada nos conduce a observar a los personajes protagonistas de esta historia: Por una parte, el carácter y visión de Marcos Salame -cabeza de Terra Capital Partners-, quien ha adquirido todos los derechos y acciones del desarrollo con la idea de proyectar y concretar el inmenso potencial con que cuenta este gran desarrollo.

Por otro lado, encontramos la certidumbre y confianza de Marco Antonio Slim -líder de Grupo Financiero Inbursa-, quien enarbola con tal actitud, la certeza y viabilidad de una operación de este tipo, no obstante el panorama internacional predominante en nuestros días.

El tercer involucrado -pero no de menor importancia en su nivel jerárquico-, es justamente Bosque Real, que desde su concepción en la década de los noventa, planteó la idea de generar uno de los mejores complejos habitacionales de alto nivel, en el área metropolitana del Valle de México.

Lo anterior se ve respaldado por una serie de acciones inmediatas, que van desde la atención y solución a antiguos temas de los colonos, los dos magníficos campos de golf, la remodelación y ampliación de la Casa Club (hoy por hoy la más grande del mundo), así como el desarrollo de un paquete de servicios urbanos -de primer mundo-, que sólo son comparables a las facilidades crediticias para financiar terrenos que ofrece la propia administración.

En suma, Bosque Real será por todos sus atributos ganados y aquellos que haya que demostrar, una operación inmobiliaria que hará historia dentro y fuera de nuestras fronteras.

Así pues estimado lector, gracias por acompañarnos en esta nueva era de su revista Real Estate Market & Lifestyle.