Los grandes desarrolladores pasaron, de hacer casas, a plantear proyectos y más recientemente grandes comunidades, incluso hasta ciudades.

Las grandes obras de infraestructura trascienden la necesidad para convertirse en símbolos del potencial creativo de la humanidad.

En la actualidad, los países se comprometen por satisfacer los programas de infraestructura para cubrir ciertos estándares de forma de vida e incrementar el mercado global.

El estar más cerca de la competitividad mundial requiere la articulación de cada territorio de cada país, con infraestructura adecuada y eficiente, que permita aumentar sus niveles y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. 

La estrategia que determina las inversiones en la próxima década ubica al transporte, la energía, las telecomunicaciones y el agua, como los sectores donde se destinarán los recursos de las naciones líderes económicamente.