El mercado de vivienda en México vivió durante la última década una transformación profunda. Más allá del crecimiento sostenido de los precios, los datos muestran un cambio estructural en la dinámica entre vivienda nueva y vivienda usada, impulsado por una combinación de menor oferta, cambios demográficos, nuevas preferencias habitacionales y restricciones en la producción inmobiliaria.