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A pesar de que las tasas de interés alcanzaron sus niveles más bajos de los últimos cuatro años, en febrero de 2026 el crédito bancario al sector privado no financiero confirmó una tendencia de desaceleración, en línea con un entorno de debilidad económica, una demanda interna más débil e incertidumbre global.

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De acuerdo con el Reporte Mensual de Banca y Sistema Financiero de BBVA, la cartera vigente de la banca comercial creció apenas 1.4% real anual (5.5% nominal), su menor avance desde abril de 2022.

Según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), al cierre de febrero de 2026 el saldo de la cartera de crédito totalizó 8 billones 155 mil 142 millones de pesos.

El desempeño del crédito estuvo sostenido principalmente por el segmento de consumo, que aportó 1.8 puntos porcentuales al crecimiento total. Sin embargo, este rubro también comienza a perder fuerza: en febrero avanzó 7.2% real anual, por debajo del ritmo observado en meses previos y del promedio del cierre de 2025.

 

A su vez, el crédito a la vivienda evidencia un enfriamiento significativo. En febrero creció apenas 1.0% real anual, la tasa más baja en más de dos décadas. La cartera de crédito a la vivienda se ubicó en 1 billón 515 mil 663 millones de pesos a febrero de 2026.

 

Responde este comportamiento a la desaceleración del empleo formal, la moderación salarial y tasas de interés hipotecarias que se mantienen cercanas al 10%, limitando la capacidad de financiamiento de los hogares. Destaca además la contracción en el segmento de vivienda de interés social.

Y al interior del crédito al consumo, destaca la moderación en el financiamiento para bienes duraderos, particularmente el automotriz, cuyo crecimiento se ha desacelerado de forma sostenida. Asimismo, el uso de tarjetas de crédito muestra señales claras de enfriamiento: el monto operado creció apenas 0.7% real anual, su nivel más bajo desde 2021, mientras que el número de transacciones también redujo su ritmo de expansión. Este comportamiento sugiere un consumo más cauteloso, enfocado en bienes básicos.

En contraste, los créditos de nómina y personales mantienen una relativa estabilidad, apoyados por una ligera mejoría en el empleo formal y en los salarios reales, aunque sin compensar la pérdida de dinamismo en otros segmentos.

 

Por su parte, el crédito empresarial registró una contracción real anual de 1.2%, afectado por un menor dinamismo en sectores clave como manufactura, así como por un entorno de baja confianza empresarial, que acumula ya un año por debajo del umbral de expansión. A ello se suma el efecto de la apreciación cambiaria, que ha reducido el valor de la cartera en moneda extranjera.

 

Finalmente, en conjunto, los datos reflejan un entorno de cautela tanto para hogares como para empresas. La debilidad del mercado laboral, la moderación del consumo y las condiciones financieras aún restrictivas anticipan que el crédito bancario mantendrá un crecimiento limitado en los próximos meses.