En un entorno dominado por altos volúmenes de transacciones digitales, los hoteles enfrentan retos estructurales en la gestión de pagos que impactan directamente su flujo de efectivo, estabilidad financiera y capacidad de inversión.
A ello se suma la dificultad para validar y conciliar información bancaria y de reservaciones, un proceso que sigue siendo mayormente manual. De acuerdo con el estudio Five Best Practices to Unlock the Hidden Potential of Payments for Hotel Chains, 31% de los hoteles reconoce que esta situación está frenando activamente su crecimiento.
En el caso de las reservaciones prepagadas realizadas a través de agencias de viaje en línea (OTAs), el reto se traslada a la recuperación de los recursos provenientes de tarjetas virtuales. Estas cuentan con ventanas de tiempo limitadas para su cobro y procesos complejos que, si no se gestionan adecuadamente, derivan en ingresos no materializados.
A estos factores se suman riesgos persistentes como el fraude, los contracargos y la falta de conciliación eficiente. El mismo estudio revela que 68% de los ejecutivos hoteleros considera que los pagos fraudulentos y la gestión de contracargos siguen siendo su principal desafío.
Pese a ello, agregó Adrián Carabias, muchos establecimientos continúan utilizando prácticas obsoletas, como formularios de autorización enviados por correo electrónico, que incrementan significativamente el riesgo operativo.
Estas herramientas permiten validar tarjetas, ejecutar cobros oportunos, garantizar el ingreso por cancelaciones o no-shows y ofrecer visibilidad total sobre cada transacción. Además, reducen la dependencia de procesos manuales, liberando tiempo operativo para que los equipos se concentren en la experiencia del huésped.
La inteligencia financiera aplicada a la hotelería no solo protege los ingresos, sino que optimiza la gestión diaria, acelera procesos como el check-in y fortalece la capacidad de los hoteles para responder a reclamaciones o contracargos. En un entorno cada vez más digital, la eficiencia en la gestión de pagos se consolida como un factor estratégico para redefinir la rentabilidad del sector.