En los últimos años, el sector inmobiliario ha mostrado una creciente participación femenina, especialmente en áreas relacionadas con la operación, el asesoramiento y la relación con los clientes.
Aunque históricamente algunas actividades, como la construcción o el desarrollo inmobiliario, han estado dominadas por hombres, el panorama comienza a cambiar, y cada vez más mujeres se posicionan como líderes dentro de la industria.
“La belleza del sector inmobiliario es que está muy complementado tanto por la presencia femenina como masculina”, comentó. No obstante, reconoció que las desarrolladoras y todo lo que tiene que ver con la construcción está enfocado principalmente hacia el género masculino, mientras que la parte operativa y de cercanía con el consumidor final sigue teniendo mayor presencia femenina.
Empatía y resiliencia, claves del éxito
De acuerdo con la directiva, la creciente presencia de mujeres en el sector también responde a cualidades que resultan particularmente valiosas en el negocio inmobiliario.
“Esto obedece también un poco a la empatía que tienen las mujeres con quienes están buscando incrementar o generar un patrimonio, y la resiliencia que tienen ante ciertas situaciones”, señaló.
Por lo que, estas habilidades han contribuido a que muchas asesoras y emprendedoras encuentren en el sector una oportunidad para desarrollarse profesionalmente y, al mismo tiempo, apoyar a otras personas en la construcción de su patrimonio.
Franquicias inmobiliarias, un modelo atractivo
Según explicó Ríos, una de las principales ventajas es la posibilidad de adaptar los horarios laborales a las necesidades personales y familiares.
“El sector inmobiliario en franquicias te puede demandar diez horas de actividad, pero las puedes acomodar de acuerdo con tu conveniencia familiar a lo largo del mes”, explicó.
Además, señaló que el modelo también permite a muchas mujeres emprendedoras combinar su vocación de servicio con un proyecto empresarial propio. “Uno de los principales atractivos radica en la empatía que tienen las mujeres de querer ayudar a dar soluciones inmobiliarias para alguien que quiere tener su patrimonio”.
Mayor participación femenina en el sector
“Cada vez va siendo más creciente esta participación”, afirmó Ríos. Incluso destacó que en algunas oficinas el liderazgo femenino es aún más visible: “tenemos franquicias en las que más del 80% de las personas que están activamente en el equipo comercial está a cargo de mujeres”.
También, el interés por adquirir franquicias aumentó después de la pandemia, cuando muchas profesionistas comenzaron a buscar nuevas oportunidades de negocio.
“A partir de la pandemia muchas mujeres que tenían puestos de alta gerencia o directivos, una vez que pierden su empleo, empiezan a buscar alternativas que les permitan crear un patrimonio para ellas y un legado para su familia”, explicó.
Un modelo con menor riesgo empresarial
Para las emprendedoras, adquirir una franquicia en Coldwell Banker también representa una forma de iniciar un negocio con mayor respaldo y menores riesgos.
La directiva añadió que la estructura, los procesos y las herramientas tecnológicas que ofrece una franquicia ayudan a fortalecer las operaciones y a ampliar el alcance de los negocios.
“Van a encontrar estructura, procesos y plataformas tecnológicas que les permiten no solo hacer negocios a nivel local, sino también ganar presencia internacional con su franquicia”.
Un sector con oportunidades para las mujeres
Actualmente, el liderazgo femenino también es visible dentro de la propia organización. De acuerdo con Ríos, en Coldwell Banker México las mujeres ocupan la mayoría de los puestos directivos.
“Hoy en día, para nosotros la mujer es tan importante que, a excepción de la dirección general, el 100% de las direcciones están ocupadas por mujeres y el 75% de la alta gerencia corporativa también está desempeñada por mujeres”.
“Cualquier momento es el mejor momento para adquirir una franquicia inmobiliaria, porque es un negocio que nunca se va a estancar”, afirmó.
Y concluyó con una reflexión sobre la importancia de los bienes raíces en la vida cotidiana: “No hay un solo ser humano que no dependa de un bien raíz para cualquier actividad: trabajamos en un bien raíz, nacemos en un bien raíz, vivimos en un bien raíz”.

