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Nueva York transformará su sistema de autobuses con una inversión de 882 millones de dólares en cinco años para reducir tiempos de viaje, mejorar la velocidad del servicio y ofrecer un transporte público más eficiente, accesible y equitativo.

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La ciudad de Nueva York busca dejar atrás uno de los mayores contrastes de su sistema de movilidad: contar con la red de autobuses más utilizada de Estados Unidos, pero también con una de las más lentas.

Para revertir esta situación, el alcalde Zohran Kwame Mamdani y la gobernadora Kathy Hochul presentaron Next Stop: Fast Buses, Better Service, un ambicioso programa que promete redefinir el transporte público de superficie mediante una alianza sin precedentes entre el Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York (NYC DoT) y la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA).

 

La iniciativa contempla inversiones por 882 millones de dólares durante los próximos cinco años –254 millones en gasto operativo y 628 millones en infraestructura– para convertir al autobús en una alternativa más rápida, accesible y confiable para millones de usuarios.

 

Cada día, cerca de 2.75 millones de personas utilizan los autobuses neoyorquinos, un volumen superior al de los sistemas de Los Ángeles, Chicago, San Francisco y Filadelfia juntos. Sin embargo, estas unidades circulan a una velocidad promedio de apenas 12.8 kilómetros por hora, afectadas por la congestión vial y una infraestructura insuficiente.

El nuevo plan identifica 50 corredores prioritarios distribuidos en los cinco distritos de la ciudad, donde se concentrarán las primeras intervenciones para mejorar las rutas con mayores niveles de retraso. El objetivo es incrementar la velocidad de operación en un 20%, reducir hasta seis minutos los tiempos de viaje por recorrido y elevar la confiabilidad del servicio.

 

 

La primera etapa contempla cinco corredores estratégicos: Tremont/Cross Bronx, en el Bronx; Northern Boulevard, en Queens; Flatbush Avenue y Utica Avenue, en Brooklyn, además del corredor Kensington-JFK, que conecta Brooklyn con Queens. Todos fueron seleccionados por su capacidad para enlazar zonas residenciales con centros de empleo, escuelas, estaciones del metro y áreas con fuerte crecimiento inmobiliario.

 

A partir de 2026, estos corredores incorporarán carriles exclusivos y protegidos para autobuses, estaciones modernizadas con áreas de espera cubiertas, mayor frecuencia de paso durante todo el día y mejoras en el espacio público inspiradas en los sistemas de autobuses rápidos más exitosos del mundo.

 

El programa también se apoya en el Plan de Inversiones 2025-2029 de la MTA, valorado en 68 mil millones de dólares, que permitirá la incorporación de aproximadamente 2,500 nuevos autobuses, equivalentes al reemplazo del 40% de la flota actual. Paralelamente, la autoridad implementará el acceso por todas las puertas a partir de 2027, junto con un sistema de pago completamente sin contacto, medidas que reducirán significativamente el tiempo de ascenso de los pasajeros y mejorarán la eficiencia operativa.

Más allá de la infraestructura, la estrategia incorpora un componente social relevante. La administración municipal reconoce que los principales usuarios del autobús pertenecen a la clase trabajadora, así como a comunidades de mujeres y personas de color, cuyos ingresos suelen ser inferiores a los de quienes utilizan el metro o el automóvil.

En este contexto, acelerar los traslados representa una política de equidad urbana, al reducir tiempos de desplazamiento y ampliar el acceso a oportunidades laborales y educativas.

 

También el proyecto apuesta por una mayor participación ciudadana mediante consultas públicas, encuestas y colaboración con organizaciones comunitarias antes de iniciar cada intervención. Además, entre seis y doce meses después de concluir las obras, el NYC DoT y la MTA publicarán indicadores de desempeño para evaluar el impacto en velocidad, puntualidad y experiencia del usuario.