La movilidad urbana del futuro ya no dependerá únicamente de la construcción de nuevas vialidades o de la ampliación del transporte público.
Por primera vez, un gobierno municipal, un operador de movilidad compartida y una universidad de investigación de talla internacional integraron sus bases de datos para diseñar estrategias concretas de planeación urbana. La iniciativa fue desarrollada por el Sustainable Urban Transitions (SUT) Lab, alianza entre ETH Zúrich y Bolt Urban Fund, cuyos primeros proyectos piloto revelan cómo la micromovilidad puede convertirse en una pieza estratégica para reducir el uso del automóvil y fortalecer el transporte público.
En Hannover, los resultados muestran que el 56% de los viajes realizados mediante vehículos de micromovilidad compartida funcionan como complemento del transporte público, mientras que apenas el 2.5% compite directamente con él. A partir de modelos avanzados de simulación, los investigadores concluyeron que mejorar las conexiones de primera y última milla permitiría disminuir hasta en 14% los desplazamientos en automóvil e incrementar cerca de 20% el uso del transporte colectivo.
Otro hallazgo relevante fue la ubicación ideal de los futuros centros de movilidad. Lejos de concentrarse en el centro histórico, el análisis identificó que las mayores oportunidades se encuentran en zonas periféricas, donde la intermodalidad puede generar un impacto mucho mayor en los hábitos de desplazamiento de la población.

En Sevilla, la investigación respaldó el objetivo del Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS 2030) de ampliar la red ciclista a 400 kilómetros. El análisis de 90 mil viajes en bicicleta eléctrica confirmó que la disponibilidad de infraestructura ciclista es el principal factor que determina las rutas elegidas por los usuarios, reforzando la importancia de invertir en carriles seguros y continuos.
Los investigadores incorporaron además encuestas georreferenciadas para conocer quién utiliza la micromovilidad, en qué horarios y bajo qué condiciones. Los resultados revelaron diferencias importantes entre hombres y mujeres, así como entre distintos grupos de edad, identificando factores como la iluminación, la percepción de seguridad y la comodidad de las rutas como elementos decisivos para ampliar el uso de estos medios de transporte.
Fundado en 2025, el SUT Lab busca cerrar la brecha entre la investigación científica y la toma de decisiones públicas mediante herramientas de ciencia de datos, inteligencia territorial y modelos de simulación. La experiencia desarrollada en Hannover y Sevilla demuestra que compartir información entre actores públicos y privados permite construir ciudades más eficientes, inclusivas y resilientes, donde la movilidad deja de planearse con intuición para convertirse en una disciplina sustentada en evidencia.

