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La clave para obtener mayor rendimiento en una inversión inmobiliaria no está en comprar barato, sino en anticipar hacia dónde crecerán las ciudades y qué zonas concentrarán empleo, infraestructura y conectividad.

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La plusvalía de una vivienda dejó de ser un fenómeno asociado únicamente a ciudades como Monterrey, Querétaro o Mérida. Hoy, el mayor potencial de crecimiento se encuentra en los llamados micromercados, es decir, zonas específicas dentro de una ciudad que concentran nuevas inversiones, infraestructura y cambios urbanos capaces de incrementar el valor de los inmuebles.

 

Así lo explicó Paola de la Toba, directora de Coldwell Banker Pacífico, en entrevista con Real Estate Market, quien considera que uno de los errores más comunes entre quienes buscan comprar una vivienda o invertir en bienes raíces es pensar que la plusvalía depende únicamente de adquirir una propiedad a buen precio.

 

"La plusvalía no es cuestión de suerte, es consecuencia de haber tomado una decisión antes que los demás... la plusvalía no se adivina, se analiza", afirmó la especialista.

La plusvalía comienza antes de comprar

De acuerdo con la experta, el incremento en el valor de una propiedad es únicamente el resultado de un análisis previo sobre el comportamiento del mercado, el desarrollo urbano y las necesidades futuras de una ciudad.

Antes de elegir un inmueble, recomienda definir con claridad el objetivo de la inversión, ya que no es lo mismo adquirir una vivienda para habitarla, conservarla como patrimonio familiar, desarrollar un proyecto o revenderla en el corto plazo.

En ese sentido, advierte que una misma propiedad puede representar una excelente inversión para una persona y una mala decisión para otra, dependiendo de sus objetivos financieros y patrimoniales.

Cómo identificar zonas con alto potencial

 

Más que seguir listas de las ciudades con mayor plusvalía, Paola de la Toba recomienda aprender a identificar las señales que anticipan el crecimiento de un mercado inmobiliario.

 

Entre los factores que considera fundamentales destacan:

  • Generación de empleo;
  • Inversión pública y privada;
  • Infraestructura y movilidad;
  • Conectividad;
  • Crecimiento demográfico;
  • Desarrollo comercial y de servicios;
  • Planes de desarrollo urbano.

"Las oportunidades aparecen primero en señales y después en los rankings", explicó la especialista, quien señala que cuando una zona ya figura entre las más atractivas del país, buena parte de su potencial de crecimiento ya fue absorbido por el mercado.

 

 

El auge de los micromercados

Uno de los cambios más importantes que observa la entrevistada de Coldwell Banker es que el mercado inmobiliario ha evolucionado de evaluar ciudades completas a estudiar el comportamiento de sectores específicos dentro de ellas.

Este fenómeno se ha fortalecido con tendencias como el nearshoring, que impulsa corredores industriales y genera nuevos polos habitacionales cercanos a centros de empleo, así como con proyectos de renovación urbana y mejoras en conectividad.

 

De acuerdo con la especialista, hoy existen colonias y desarrollos que registran una dinámica propia, independientemente del desempeño general de la ciudad donde se ubican. Casos como Santa María la Ribera o Narvarte, en la Ciudad de México, muestran cómo determinadas zonas pueden experimentar una mayor valorización gracias a procesos de transformación urbana.

 

El método FARO para evaluar una inversión

Para ayudar a inversionistas y compradores, Coldwell Banker desarrolló una metodología denominada FARO, que busca orientar el análisis previo a una compra inmobiliaria.

El modelo propone evaluar cuatro aspectos:

  • Futuro: identificar qué factores harán que una zona incremente su valor.
  • Análisis: estudiar variables como economía, oferta, demanda, movilidad e infraestructura.
  • Riesgo: revisar la solidez jurídica de la operación y entender los riesgos inherentes a cualquier inversión.
  • Objetivo: definir el propósito de la compra para elegir la estrategia adecuada.

Comprar barato no siempre significa invertir bien

Otro de los errores frecuentes es asumir que una propiedad con un precio inferior al mercado representa automáticamente una buena oportunidad.

La especialista explica que el costo real de una inversión debe considerar factores como urbanización, permisos, impuestos, comercialización y el uso que tendrá el inmueble.

 

"El mercado siempre va a recompensar a quien entiende el futuro antes que el precio", destacó Paola de la Toba, quien subrayó que el verdadero valor de una inversión depende de anticipar el desarrollo del mercado y no únicamente del precio de compra.

 

Por último, en un mercado inmobiliario cada vez más dinámico, impulsado por factores como el nearshoring, la expansión urbana y la inversión en infraestructura, la capacidad para interpretar estas señales será determinante para quienes buscan proteger su patrimonio o maximizar el rendimiento de una inversión residencial.