En un mercado cada vez más competido, la construcción y gestión de comunidades residenciales se perfila como un factor con impacto directo en la plusvalía y en la velocidad de comercialización de los desarrollos.
En opinión de Desarrolladora del Parque, los desarrollos con una gestión comunitaria activa tienden a registrar mejores indicadores operativos. Entre ellos, una mayor permanencia de los residentes, menor rotación de unidades y reducción de conflictos relacionados con el uso de amenidades y mantenimiento. Estos factores inciden en menores costos de operación y en una mayor estabilidad del inmueble a lo largo del tiempo.
También el impacto se refleja en la comercialización. Benchmarks del sector muestran que los proyectos con altos niveles de recomendación entre residentes pueden acelerar hasta en 20% su proceso de absorción comercial frente a desarrollos comparables sin una identidad comunitaria definida. La recomendación directa, o referidos, se ha consolidado como uno de los canales más efectivos de cierre, incluso por encima de plataformas digitales y esquemas tradicionales de venta.
Desde una perspectiva financiera, la consolidación de comunidades sólidas contribuye a proteger el valor de reventa y la plusvalía futura de los inmuebles.
Y en un entorno donde la ubicación ya no es suficiente para diferenciar proyectos, la comunidad comienza a operar como un factor silencioso, pero determinante, en la sostenibilidad de la vivienda vertical a mediano y largo plazo.
Como conclusión de los especialistas de Desarrolladora del Parque, con la experiencia de los proyectos Agwa Bosques y UP Santa Fe en las zonas descritas, “para el sector inmobiliario, los datos sugieren un cambio de fondo: los desarrollos que logran construir comunidad no solo venden mejor, sino que se sostienen mejor en el tiempo, reduciendo rotación, fricción operativa y dependencia de inversión comercial constante para su comercialización posterior o colocación en renta”.

