México es un gran detonador de inspiración. Tenemos una gran tradición constructiva anclada en nuestro pasado prehispánico, que se ha fortalecido porque entendió el clima y utilizó materiales regionales, lo que han venido perfeccionándose al paso del tiempo, y obviamente, se enriquece con la incorporación de nuevas técnicas constructivas que siguen transformando nuestra civilización.

“Desde la arquitectura, siempre hemos absorbido de nuestra tradición a nuestros sistemas constructivos. Podemos ver este legado prehispánico que vemos, por ejemplo, en el caso de Chichén Itzá al ver cómo la serpiente va bajando. Ahí se entiende cómo trabaja y se relaciona el recorrido solar y su nivel de asoleamiento con un arquetipo arquitectónico en sí”, destaca Raúl Huitrón, líder del despacho BIOMAH.

Argumentó que lo mismo pasa con las iglesias católicas mexicanas en las que la luz al altar —al altísimo como suele decirse—, de pronto permite entrar cierto nivel de luz en cierto horario, pero también se trata de incorporar el diseño de la energía dentro de un concepto filosófico y religioso para convertirse en un aspecto tectónico importante.

“Me influencio en lo que veo. Este legado está presente todo el tiempo en esta arquitectura mexicana que también tiene una gran influencia mudéjar, que proviene a su vez de la arquitectura española. Lo vemos en las haciendas mexicanas en la realización del claustro central con una fuente. Ello tiene una función. Cuando el flujo ventilativo entra en contacto con el agua, se genera un fenómeno llamado enfriamento evaporativo, que es cuando el aire captura pequeñas gotas de agua a través de un grano de aire, lo que hacer bajar la temperatura y refresca el espacio”, explica en entrevista exclusiva con Real Estate Market & Lifestyle.

Lo anterior se convierte en un ejemplo empírico al cual se le agrega un componente tecnológico, con lo que se orienta un edificio, girando hacia el sol o el viento, y se mide la velocidad del aire. Se analiza si se introducen elementos hídricos o follaje, logrando potenciar este fenómeno del enfriamiento evaporativo en una edificación.

Anunció como primicia que esta técnica se aplicará a una moderna edificación en la CDMX: “Actualmente desarrollamos el primer rascacielos de oficinas en la Ciudad de México. Estamos en proceso de develarlo; será una sorpresa. Será el primer rascacielos sin aire acondicionado, con una tecnología desarrollada en nuestra oficina con este bagaje. Lo estamos haciendo en colaboración con otros despachos, pero la ingeniería y el diseño tuvieron una gestación en BIOMAH”.

Argumentó que por medio de esta tecnología arquitectónica expresa el argumento central de su teoría, es cuando la forma sigue a la energía.

“Por ejemplo, al analizar un proyecto, lo determinamos en función de su mapa solar, su número de horas de insolación, cuantos kilowatts hora promedio al año podemos producir. Para afirmar que cierto proyecto es un excelente candidato para manejar energía solar depende de la implementación de paneles fotovoltaicos o para ver si rebasamos cierta velocidad del aire, entre otros elementos, para incorporar generadores eólicos y producir energía”.

Dijo que se trata de identificar cómo se está interactuando con el contexto, el medio natural, aprovechando condiciones de temperatura, humedad, viento dominante, dirección, velocidad, así como las características de los materiales de construcción, para aspirar desde ahí a las condiciones de confort.

“Entonces empezamos a modelar la forma arquitectónica. Me queda claro que estamos en un momento histórico donde todas las arquitectura forman parte de éste. Se revela también parte de esa idiosincrasia, de esa cultura que es tan rica y que finalmente puede trascender la historia, para que la edificación pueda envejecer con dignidad”, expresó en el marco de la presentación del documental "Arquitectura, forma y energía" y la inauguración del Showroom de USG.

Expresó que su despacho ha tenido colaboraciones en diversos proyectos de arquitectura e ingeniería en México, Colombia, España, India, China y Rusia. “Hemos tenido colaboraciones con el despacho Pich Arquitects, de Barcelona; el despacho Orbit de Reino Unido y con Tailandia, además de algunas colaboraciones de investigación y de análisis con Foster & Partners y con el arquitecto Ken Yeang, en Malasia”.

Reflexionó que un proyecto que les generó una gran satisfacción fue uno que representó a México en Pamploma, España, al cual denominaron Sustenhome. Actualmente han desarrollado trabajos de ingeniería con ventilación natural para los nuevos edificios de BMW en SLP, en conjunto con ingenieros de Múnich, Alemania.

“Un edificio para existir, debe ganarse ese derecho; tiene que demostrarlo a través del diseño. ¿Por qué tiene esos materiales, esos colores; por qué tiene esos espesores y esa inclinación? Se tiene que argumentar bien su emplazamiento, ventilación y el comportamiento de sus sistemas mecánicos. Todo tiene una justificación. Todo ello debe simplificarse. Por eso es que nuestra filosofía se ancla en la premisa de que la forma sigue a la energía”, finalizó.