“Muchas veces la arquitectura y el urbanismo se han ejercido de una manera violenta, derribando lo antiguo y construyendo de nuevo”, argumenta Lacaton.

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Los arquitectos que recientemente ganaron los Premios Pritzkerequivalentes al Nobel de la arquitectura, han ido a contracorriente durante varios años.

Sus trabajos en plazas, museos o viviendas no responden a una arquitectura grandilocuente, sino local, con su  comunidad, clima o usos para un espacio.

Y llama la atención que ellos mismos curen su primera exposición en España y que se puede ver en Museo ICO de Madrid hasta el 16 de enero de 2022.

“Nunca demoler, eliminar o sustituir; siempre añadir, transformar y reutilizar” es la máxima de esta pareja de arquitectos que entienden su vocación como una mejora en la vida de las personas y a favor de la sostenibilidad.

Ante el reto, Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal plasman en esta muestra tres conceptos: espacio libre, transformación y habitar, a través de una selección de sus trabajos que van desde una vivienda reciclada en Nigeria hasta los cambios al Grand Palais de Tokio, en París.

“Muchas veces la arquitectura y el urbanismo se han ejercido de una manera violenta, derribando lo antiguo y construyendo de nuevo”, argumenta Lacaton.

Frente a los edificios espectaculares, una arquitectura centrada en el ser humano y sus necesidades; frente a presupuestos desorbitados, pragmatismo y austeridad; frente a la violencia del nuevo urbanismo -centrado en derribar- es mantener y reutilizar espacios y estructuras existentes.

Para lograrlo, se sumergen en los lugares que van a intervenir antes de comenzar cada proyecto. “Antes de hacer nada visitamos el lugar que vamos a intervenir, y hacemos un inventario de todas las cosas que se ven y las que no se ven”, explica Vasal.

Prueba de su labor fue lo que pasaron en 1993, cuando el ayuntamiento de Burdeos les encargó renovar una de sus plazas. Cuando llegaron, vieron a los vecinos jugando bajo los árboles, hablaron con ellos, observaron el lugar y concluyeron que no había mucho que hacer. Solo pidieron reemplazar la grava, tratar los árboles y modificar el tráfico.

“El arquitecto debe demostrar que lo imposible es posible”: Jean-Philippe Vassal

Otra mínima intervención se repitió en las renovaciones del Grand Palais de Tokio en Paris, donde apostaron por dejar al descubierto los materiales en bruto, o su genial renovación de tres modestos edificios de viviendas de alquiler público en Burdeos, con la que ganaron el Premio Mies van Der Rohe en 2019, con el que evitaron la demolición y sumaron grandes terrazas que hicieron por un tercio del presupuesto.

Otros trabajos en viviendas, fueron sus intervenciones en la casa Latapie, la casa D y la casa R, la Cité Manifeste, la torre Bois-lePrêtre (junto a Frédéric Druot) o la mencionada Cité du Grand Parc, en Burdeos; en oficinas (Nantes); equipamientos públicos (Facultad de Ciencias de la Gestión de Burdeos, Escuela de Arquitectura de Nantes o la plaza Léon Aucoc en Burdeos; y culturales, como el Palais de Tokyo en París o el FRAC en Dunkerque.

Con información de Tendencias Hoy.