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A lo largo de 2020, el peso ha tenido una sincronía con el dólar ligeramente menor a la de 2019.

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El tipo de cambio es el valor de una divisa respecto a otra, que generalmente es el dólar estadounidense. Cada divisa tiene sus determinantes, pero al ser el dólar la divisa contra la que cotizan todas las demás es fácil pensar que lo que le ocurre al dólar, le ocurrirá como espejo al peso mexicano. Esto se da la mayor parte de las veces y se refleja en una elevada correlación de los movimientos del peso mexicano con el índice ponderado del dólar. Sin embargo, pero hay eventos y noticias locales que afectan al peso sin afectar al dólar estadounidense, disminuyendo la correlación.

En este año el tipo de cambio tocó un mínimo de 18.5237 pesos por dólar el 17 de febrero y un máximo de 25.7849 pesos el 6 de abril. En el acumulado anual, el peso mexicano muestra una depreciación de 5.97% o 1 peso y 13 centavos y cotiza hoy, alrededor de 20.06 pesos por dólar, mostrando una volatilidad de 19.85%, siendo la más elevada desde 1995, cuando la volatilidad se ubicó en 36.92% y superando incluso la volatilidad de 19.42% en 2008.

En el año, la correlación del tipo de cambio con el índice ponderado del dólar se ubicó en 60.4%, ligeramente inferior a la correlación de 65.2% en 2019. La correlación se mantuvo elevada en los nueve meses de marzo a noviembre, ubicándose en un promedio de 84.2% (ninguno de estos meses fue inferior a 70%). Lo anterior pone en evidencia que la mayor parte de los movimientos del tipo de cambio durante este periodo se debieron a factores externos, principalmente el desarrollo de la pandemia del Covid19 y eventos relevantes, como la adopción de políticas fiscales y monetarias flexibles en Estados Unidos, que ocasionaron movimientos generalizados en el mercado cambiario frente al dólar.

Hay dos periodos en los que se observó una baja correlación entre el tipo de cambio y el índice ponderado del dólar. El primero fue durante los meses de enero y febrero, cuando la correlación promedio fue de -0.5%, pues el tipo de cambio reaccionó a factores internos, como una disminución de la percepción de riesgo relativo sobre México luego de que en Estados Unidos el Senado aprobó el T-MEC y Donald Trump lo ratificó a finales de enero. Este efecto es más claro si se divide la correlación de enero (-42.6%) y febrero (+41.6%). En febrero, la correlación se volvió positiva, pues en varias ocasiones el mercado comenzó a reaccionar con pérdidas frente al dólar de forma generalizada ante las noticias iniciales sobre el avance de la pandemia en países de Asia y Europa. En otras palabras, en febrero el peso comenzó a moverse junto al resto de las divisas con mayor claridad.

El segundo periodo en el que se ha observado una correlación baja es en diciembre, pues se ubica en 33.1%. Esto se debe a que el mercado cambiario, en general, ha reaccionado en menos ocasiones a noticias sobre el avance de la pandemia y para el caso del peso mexicano, ha reaccionado más a factores internos, pues se elevó la percepción de riesgo con respecto a México con el intento de aprobación de una reforma a la Ley del Banco de México. Lo anterior hizo que el peso se depreciara en varias sesiones frente al dólar, al mismo tiempo que el dólar perdía frente a la mayoría de sus principales cruces. En el año, el mes con la menor correlación fue enero (-42.6%) y el mes con la mayor correlación fue noviembre (+94.7%), seguido de marzo (+93.4%).

Los principales determinantes de los movimientos del tipo de cambio durante el año fueron los siguientes:

  1. El desarrollo de la pandemia del Covid19. El tipo de cambio comenzó a reaccionar con fuerza al alza el 20 de febrero, partiendo de niveles cercanos a 18.60 pesos y alcanzando un máximo histórico de 25.78 pesos por dólar el 6 de abril. Desde el cierre del 19 de febrero, un día antes de que comenzara toda la volatilidad, al máximo histórico, el peso se depreció 32.68% o 6 pesos y 6 centavos. En el transcurso del año se continuaron observando movimientos en función de noticias negativas sobre el avance de la pandemia o positivas, sobre el desarrollo y distribución inicial de la vacuna contra el Covid19. Cabe señalar que, aunque hay otros factores que han tenido influencia sobre el desempeño del tipo de cambio, la mayoría de estos tienen origen en la pandemia del coronavirus y su impacto sobre la economía real, principalmente.

1.1.     La publicación de indicadores económicos relevantes. El impacto de la pandemia implicó en varias ocasiones el cierre de negocios de forma temporal y permanente, lo que se tradujo en caídas de la actividad económica. Para el caso de México, se estima una contracción del PIB de 8.7% en 2020, por lo que sería la mayor contracción económica desde la Gran Depresión. Aunque se ha observado una recuperación gradual desde la caída del segundo trimestre, esta recuperación se debe a un factor arrastre por la demanda de exportaciones, pues tanto el consumo como la inversión siguen mostrando caídas anuales significativas y una recuperación mensual lenta, mientras que el gasto público presentó un subejercicio de 6.8% en el gasto programable al mes de octubre.

1.2.     La implementación de medidas de política monetaria y fiscal ampliamente flexibles en Estados Unidos y otras economías avanzadas. Lo anterior permitió la apreciación del peso durante la segunda mitad del año, pues en el país Banco de México redujo gradualmente la tasa de interés hasta 4.25%, en contraste con la Fed que adoptó una tasa cercana a 0% en marzo. Esto permitió que la salida de capitales se frenara a partir de agosto. 

1.3.     Movimientos del precio del petróleo. La fuerte caída en la demanda de energéticos como consecuencia de la recesión económica ha hecho que en el año los precios del petróleo sigan mostrando un retroceso. En abril, el precio del WTI tocó un mínimo histórico de -40.32 dólares por barril, pues en ese momento los inventarios de crudo en Estados Unidos habían incrementado debido a la baja demanda. Esto llevó a una venta masiva de contratos futuros de petróleo con vencimiento en junio.

 

  1. Una mayor percepción de riesgo relativo sobre México. Los eventos que generaron nerviosismo al interior del país fueron aquellos que afectaron la confianza de los inversionistas, como la cancelación de proyectos de inversión, entre ellos la planta de Constellation Brands, o la suspensión de operaciones de plantas para generación de energía renovable. También preocupa que se vulneren instituciones que dan certidumbre a los agentes económicos. En diciembre el intento por reformar la Ley del Banco de México generó nerviosismo ante el riesgo de sanciones internacionales al Banco Central y porque se vulneraría su autonomía. No se descarta que en meses posteriores la administración federal busque revisar, e incluso eliminar, organismos como la Cofece, el IFT y la Consar.