En México hay un universo superior a los cuatro millones de micro, pequeñas y medianas (pymes) que generan cerda del 72% de los empleos en el país, según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) a febrero de este año.

Estos negocios, que en su mayoría son conformados por familiares, socios formalmente unificados, franquicias o joint ventures de jóvenes millennials, forman una parte importante del desarrollo económico local y nacional de México.

No obstante, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), destacó durante 2017 disminuyó 1.7% el financiamiento empresarial proporcionado por la banca comercial a las pymes, al pasar de 21.6% a 19.9% del monto total para financiar diversos proyectos económicos.

En años anteriores, las pymes contaban con dos opciones para solicitar financiamiento: banca comercial y el apoyo gubernamental, pero en los últimos años ha incrementado el número de instituciones financieras no bancarias que ofrecen servicios más accesibles para detonar este mercado.

Actualmente, las pymes pueden recurrir al factoraje para solventar uno de sus principales obstáculos durante su desarrollo. Esta financiamiento consiste en que una empresa venda sus cuentas por cobrar (facturas) a una empresa de factoraje para obtener recursos casi inmediatamente, lo cual evita esperar para percibir liquidez.

De acuerdo con información de la Asociación Mexicana de Factoraje Financiero y Actividades Similares, el valor total aproximado de las operaciones de factoraje registrado en 2016 ascendió a 472,535 millones de pesos.

Entre las firmas que ofrecen este tipo de servicios está Fortrade, que financia hasta 80% del valor de la operación, orden de compra o factura de las pymes, con tasa de financiamiento que se establece con base en la evaluación de riesgo e historial del socio, lo que es una opción en el mercado.