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México se alista para una segunda ola de nearshoring impulsada por el T-MEC y los aranceles a Asia, con oportunidades para fortalecer cadenas de valor, proveeduría nacional e inversión productiva bajo la estrategia de “Hecho en México”.

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México se encuentra ante una segunda ola de nearshoring, impulsada por los aranceles que los países integrantes del T-MEC han aplicado a diversas economías asiáticas. Este nuevo escenario comercial abre una ventana de oportunidad para reactivar la inversión productiva, fortalecer la cadena de proveedores y consolidar el contenido nacional en las industrias estratégicas del país.

 

De acuerdo con René Mendoza Acosta, coordinador de la Cadena de Proveedores de la Industria en México (CAPIM), el impacto de esta tendencia ya comienza a reflejarse en cifras concretas. La cadena de proveeduría nacional acumula más de 6 mil 230 millones de dólares en operaciones y alrededor de mil órdenes de compra, lo que evidencia un ecosistema industrial más integrado y con mayor capacidad de respuesta.

 

“El desafío es lograr que las empresas hagan mayor match con la industria bajo la política de Hecho en México, conectando la manufactura tradicional con procesos de alta tecnología”, señaló Mendoza Acosta.

Cadenas de valor en transformación

Uno de los principales retos de esta nueva etapa del nearshoring es la transformación de las cadenas de valor, especialmente en la industria automotriz. El especialista advirtió que más de 2 mil componentes utilizados en motores de combustión interna desaparecerán gradualmente, lo que obliga a la industria nacional a adaptarse a los requerimientos del vehículo eléctrico, así como a sectores como la electrónica, las tecnologías de la información y los sistemas avanzados de manufactura.

 

En este contexto, la prioridad no es únicamente atraer nuevas plantas, sino vincular a los proveedores locales con las necesidades tecnológicas de las empresas globales, para que una mayor parte del valor agregado se quede en el país. Mendoza Acosta destacó que una parte importante de la proveeduría de las grandes compañías ya se encuentra establecida en México, lo que facilita esta transición.

 

Puebla y la industria manufacturera

La nueva ola de nearshoring también encuentra respaldo en los gobiernos estatales. El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, subrayó que la entidad juega un papel clave en sectores como la industria automotriz y de autopartes, la textil, la alimentaria y la de productos procesados, además de avanzar en la sustitución de importaciones, por ejemplo, en rubros como el calzado escolar.

 

 

Armenta señaló que la mejora en los índices de seguridad ha contribuido a generar un mejor clima para la inversión, al reducir los daños al patrimonio y a las personas, lo que fortalece la confianza empresarial y la riqueza comunitaria. Asimismo, informó que el 80% del Polo para el Desarrollo del Bienestar de San José Chiapa ya cuenta con compromisos de inversión, por lo que se prevé ampliar la superficie industrial disponible.

Industria, empleo e innovación

Desde la perspectiva del sector empresarial, la integración de las cadenas productivas es el mayor potencial del nearshoring. María de Lourdes Medina Ortega, presidenta nacional de la Canacintra, destacó que la relocalización de inversiones representa una oportunidad para detonar empleo e innovación, especialmente en un sector manufacturero que agrupa a 35 mil afiliados y aporta alrededor del 20% del Producto Interno Bruto del país.

 

La segunda ola del nearshoring no solo plantea un cambio geográfico en la producción, sino una reconfiguración profunda de la industria mexicana, donde el T-MEC, los aranceles, el desarrollo tecnológico y la estrategia de Hecho en México convergen para fortalecer la competitividad del país en las cadenas globales de valor.

 

Estas reflexiones y oportunidades serán parte del análisis y diálogo en la E-Experience, evento que se llevará a cabo los días 25 y 26 de febrero en el Centro de Convenciones de Puebla, enfocado en el impulso de la industria, la inversión y la integración productiva en México.