La disminución del gasto se explicó por una menor demanda tanto de bienes como de servicios. El consumo de bienes retrocedió 2.0% mensual, mientras que el gasto en servicios se contrajo 7.3%, confirmando la prolongación de la debilidad de la demanda interna observada desde noviembre.
Este desempeño se da en un entorno de incertidumbre económica, bajo crecimiento de la masa salarial real y un deterioro en la confianza del consumidor.
Las cifras demuestran una importante desaceleración luego de que en el mismo periodo del 2024 el indicador de consumo crecía a un ritmo anual de 3.5 por ciento.
Analistas de BBVA indicaron que datos del IMSS muestran que la masa salarial real creció 4.0% en 2025, cifra inferior al 6.7% registrado en 2024, lo que ha limitado la capacidad de gasto de los hogares. BBVA Research anticipa que el consumo iniciará 2026 con un ritmo lento, con una recuperación gradual conforme mejore el empleo formal.
En cuanto al tipo de establecimiento, el consumo en línea mostró un repunte de 3.6% mensual, consolidando una tendencia de crecimiento acelerado, mientras que el gasto en tiendas físicas cayó 4.4%, profundizando la pérdida de dinamismo observada desde septiembre. Por su parte, el gasto en gasolina, utilizado como indicador de movilidad, descendió 1.8% mensual, reflejando una menor actividad económica hacia el cierre del año.